lunes, 28 de octubre de 2013
Luther: Analizando la primera temporada
Cuando hablamos de series inglesas solemos hablar de calidad. Buenas interpretaciones, buenas historias, y buena fotografía. En el caso de Luther, serie que se estrenó en la BBC en el año 2010 y que ya ha finalizó este año tras tres temporadas, es un gran ejemplo de ello.
La serie, protagonizada por Idris Elba, actor que había participado en series de renombre como The White, sigue la vida de Luther, un detective que vive en Londres y que tiene graves problemas para controlar sus ataques de ira. El trabajo de Elba es impecable, dando vida a un personaje perturbado e inteligente que enamora desde los primeros minutos de la serie. Especialmente en la primera temporada profundizamos en el oscuro mundo interior de Luther, y le seguimos fascinados en la resolución de los distintos casos que se presentan cada capítulo.
Y es que el departamento donde trabaja nuestro protagonista es el encargado de investigar casos de asesinato, lo que nos lleva a conocer a diferentes torturados y perturbados que, en ocasiones, ponen los pelos de punta.
La serie es trepidante, de ritmo frenético, oscura y, en ocasiones, incómoda y aunque Elba se lleva la palma con su papel, el resto de personajes de la serie no se quedan atrás. Todos realizan un estupendo trabajo y nos ayudan a comprender el universo en el que vive inmerso nuestro protagonista. Un universo lleno de dualidad, en el que John Luther se debate entre el bien y el mal, siempre jugándose el pellejo y mostrándose visiblemente incómodo en su propia piel.
No podemos hablar de esta fabulosa serie sin mencionar a Alice, interpretada por Ruth Wilson, y que resulta ser la perfecta antagonista de la serie. Su presencia en la serie es indispensable, ya que es precisamente ella la que actúa como catalizador en momentos clave para el desarrollo de la trama y la que hace que Luther se cuestione sus propias acciones. La relación entre ambos resulta molesta y fascinante a la vez, en ocasiones incomprensible, y sus diálogos son de lo mejorcito que nos ofrece la serie.
Pero si hay algo que me llamó la atención cuando empecé a verr Luther es la fotografía. Los planos están perfectamente estudiados, y a nivel de composición son absolutamente brillantes. Cada cambio de plano lleva a uno mejor, y transmite perfectamente el ambiente opresivo e intrigante que emana de las distintas tramas de la serie. Vale la pena ver Luther sólo por la fotografía.
En definitiva, a falta de ver las dos siguientes temporadas, recomiendo sin duda alguna que los que no conozcáis a John Luther os pongáis en seguida a ver la primera temporada de este thriller policíaco que garantiza intriga, adrenalina y drama a partes iguales.
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