miércoles, 23 de octubre de 2013

Razones por las que no te puedes perder Mad Men


Descubrí Mad Men tarde, muy tarde. Hace poco acabé de ver la sexta temporada, y ya me considero fan incondicional de esta obra de Mathew Weiner.
Se trata de una serie honesta, contenida, elegante e inteligente, con un gran elenco de actores y un protagonista tremendamente carismático.
En definitiva, una serie para no perderse. Ahí van mis motivos para recomendarla encarecidamente:

La ambientación:


Mad Men está situada en los años 60, y transcurre a lo largo de los años permitiéndonos descubrir como era la vida en una America llena de contrastes y en constante evolución.

En la serie asistimos a diferentes momentos históricos como la muerte de Kennedy o de Luther King, así como los conflictos raciales y el papel de la mujer en una sociedad aún demasiado machista. En esa sociedad son los hombres los que toman las decisiones y los que ocupan los mejores puestos de trabajo, mientras que el papel de la mujer queda relegado al de ama de casa, secretaria o amante. Sin embargo, podemos observar como ellas mueven los hilos en la sombra, conscientes del poder que tienen sobre esos hombres deseosos de nuevas experiencias.

La ambientación es realmente buena, tanto en las costumbres de los protagonistas como en los escenarios, pero donde se lleva la palma es en el vestuario. Ver como va cambiando el estilo de vestir de los protagonistas de una manera sutil y lógica a través de las temporadas es una verdadera gozada. Los autores de la serie logran que nos metamos por completo en ese ambiente donde el alcohol y el tabaco forman parte natural de la vida cotidiana y donde el juego de apariencias está a la orden del día.


Los diálogos:


En Mad Men ninguna conversación es trivial o intrascendente. La serie tiene un lenguaje propio de miradas y gestos que a menudo hablan por si solas, pero cuando los personajes dialogan entre ellos es pura magia. Comentarios afilados e irónicos, y conversaciones de ritmo vertiginoso hacen las delicias del espectador, en un trabajo de guión excelente.

Una de las características más destacables de la serie es que prácticamente no hay música ambiental. La acción se desarrolla con un honesto silencio de fondo, hasta que llega el final del capítulo y las notas de alguna canción dan el perfecto broche final a 45 minutos de buena televisión.


Don Draper:



John Hamm borda su papel protagonista en la serie. Don Draper es un personaje profundo, oscuro, con un pasado que le perturba y un don natural para la seducción. Posee, además, un fino cinismo y un halo de misterio que le rodea y lo hace especialmente atractivo. De sus puntos flacos (que los tiene), destaca su tendencia a la autodestrucción (a través del alcohol), su irresponsabilidad como padre y un machismo sutil que emerge en contadas ocasiones, pero que es claramente pronunciado. Que Don sea un infiel forma parte de su personalidad, aunque es evidente que no sea lo más justo para las mujeres que llegan a tener una relación duradera con él. Ellas son las víctimas directas de la promiscuidad del Publicista, aunque a lo largo de la serie vemos que no son ellas las únicas perjudicadas.

En el trabajo, Don es brillante, aunque bastante anárquico. Es sin duda la estrella de las agencias en las que ha trabajado, y su capacidad innata para conectar con los clientes suele salvar las situaciones más adversas. Sin embargo, sus continuas ausencias, sus horarios incomprensibles y su poca seriedad con sus compañeros acaban por empañar su imagen como profesional.

Es, sin duda, el paradigma de personaje lleno de claros y oscuros, aunque quizás por eso sea tan sumamente irresistible.



Los personajes secundarios:

Mad Men es el claro ejemplo de la importancia de los personajes secundarios en una serie cuando estos están bien definidos. Todos y cada de ellos tienen su relevancia en la serie, sus historias tienen una buena continuidad y suscitan tanto interés como el propio Don en el desarrollo de la serie.



Por un lado, tenemos a los compañeros de trabajo de Draper, la mayoría hombres. Ellos son en muchas ocasiones los compañeros de tropelías de Don, y comparten con él la afición por el alcohol y las mujeres.

Entre ellos destacan (para mi) dos por encima de los demás: Pete Campbell y Roger Sterling.


Pete es un joven Ejecutivo de Cuentas y lo que podría considerarse un hombre con pocos escrúpulos. Se esconde bajo una fachada de hombre intachable, y sin embargo no duda en actuar de manera inmoral cuando su trabajo lo requiere. Es insistente y pasional, y su vida personal es una auténtica pantomima. Entró en la serie como "enemigo" de Don, y la verdad es que siempre ha estado a su sombra, visiblemente afectado por no lograr obtener los mismos méritos que él.



Roger Sterling es uno de los socios de la agencia y sin duda uno de los personajes más apasionantes de Mad Men. Infantil a pesar de su avanzada edad, irrespetuoso, impulsivo, mujeriego y bebedor compulsivo, Roger es amigo de Don, aunque no siempre se comporte como tal. Como casi todos los personajes de Mad Men se hace querer y odiar a partes iguales, y su personalidad es sin duda de las más interesantes en la serie.


Pero sin duda son los personajes femeninos los que se llevan la palma en Mad Men. Me gustaría destacar a tres de ellas, aunque ninguna de las que no menciono se quedan atrás.



Por un lado tenemos a Betty Draper-Francis, la primera esposa de Don. Sin duda es un personaje controvertido, ya que sus acciones muchas veces son cuanto m enos reprochables. Es fría y caprichosa, aunque sentimental, y tiene poca paciencia con sus hijos. Soporta mal las continuas infidelidades de su marido y por ello a veces pierde el control y actúa como una desquiciada. A lo largo de la serie vemos como incluso en alguna ocasión necesita ayuda psicológica y farmacológica. Es sin duda hermosa y seductora, aunque muy recatada, hasta que finalmente se deja llevar por sus instintos y actúa según sus deseos. Es un personaje enigmático, de pocas palabras, pero sumamente interesante.



Peggy Olson es otro gran personaje femenino de la serie. Es joven, ambiciosa y buena en su trabajo, lo que la hace llegar mucho más lejos de lo que cualquier otra chica de la agencia podría imaginar. Aunque tiene buen corazón y a veces es muy inocente, sabe jugar sus cartas y poco a poco va aprendiendo a manejarse en un mundo de hombres que demasiado a menudo le es hostil. Su relación con Don, que la trata como su protegida y le enseña todo lo que necesita saber para ser una buena publicista, es uno de los principales atractivos de la serie.


La otra gran mujer de Mad Men es, sin duda Joan Harris. Joan es, al principio de la serie, la jefa de las secretarias en la agencia en la que trabaja Don. y ahí es donde descubrimos a una mujer atractiva y muy inteligente. Es quizás la más eficaz en su trabajo de todos los miembros de la agencia, y también la más seria. A pesar de su apariencia, no se deja engañar por los hombres y tiene muy claro su papel como mujer. Luchadora e independiente, Joan es muchas veces la que otorga un poco de sensatez en la locura e impulsividad de los hombres que la rodean.

Y vosotros, ¿habéis visto Mad Men? ¿Qué cosas destacaríais de la serie?

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