domingo, 13 de octubre de 2013

Review Grey's Anatomy: Puttin' on the Ritz


El capítulo 200 de Grey's Anatomy nos ha traído una gala benéfica un tanto accidentada, ha supuesto el regreso de antiguas rivalidades, y ha significado una mirada al pasado para uno de nuestros protagonistas. Un capítulo que nos ha ofrecido también momentos de diversión, con ese humor ácido que caracteriza la serie. ¿Lo repasamos un poco con más calma?
Puttin' on the Ritz no era un capítulo cualquiera, pues no todos los días una serie puede celebrar que ha llegado a las 200 emisiones gozando de tan buena salud como Grey's Anatomy. Y por eso, el capítulo ha sido una especie de homenaje a los fans.



Ha habido guiños a los seguidores de la serie a lo largo de todo el capítulo, como cuando nuestros médicos veteranos entran en una divertida competición para ver quién consigue más donaciones, o cuando Derek y Meredith recuerdan su noche de pasión en el baile de graduación de la sobrina del doctor Webber.


El capítulo también nos ha traído de vuelta a la antigua doctora Bailey, esa que tanto estábamos echando de menos. Miranda ha tenido que lidiar por un lado con Richard, que sigue negándose a recibir ayuda médica, y con un paciente terminal de cáncer que no quiere morir. Dos hombres en situaciones completamente opuestas, negándose a aceptar la situación en la que se encuentran y a hacer algo al respecto. Me ha gustado la manera en que Bailey ha solucionado la situación, obligándoles a compartir habitación y, así, ayudarse mútuamente. Algo que en su día ya hicieron nuestra querida Izzie y Alex con dos pacientes insoportables que no les dejaban trabajar en paz. ¿Os acordáis?


Y hablando de Álex, su vida ha dado un vuelco importante en este capítulo. La llegada de unos yonkis al hospital levanta sus sospechas, cuando uno de ellos le habla como lo hacía su padre antes de desaparecer de su vida para siempre. Álex se muestra esquivo con Jo, hasta que finalmente ésta consigue que le cuente lo que le pasa y le insta a que se haga una prueba de ADN para salir de dudas. Al final el capítulo Álex descubre que, efectivamente, el paciente es su padre, y se abre así una de las tramas más interesantes de la temporada. El pasado de Karev siempre ha sido un tema pendiente para él, una herida abierta. Veremos ahora como reacciona al tener que enfrentarse con sus propios fantasmas, y veremos también cómo afecta a su relación con Jo, que por el momento ha sabido estar a la altura. Tengo muchas ganas de ver cómo avanza esta trama...


La semana pasada dejamos a Owen y Cristina decididos a empezar a conocer a otras personas. En este capítulo hemos visto como, a pesar de que fue la doctora Yang la primera en proponerlo, es la que peor lo está llevando. Sobretodo ahora que Owen ha conocido a la doctora Emma Marling, una interesante mujer que, claramente, le ha llamado la atención. Al darse cuenta de que la posibilidad de que Owen se enamore de otra mujer realmente existe, Cristina deberá replantearse si realmente está preparada para afrontarlo.



Por su parte, Callie y Arizona no están haciendo avances precisamente. Y es que Callie, algo influenciada por alcohol, acaba por contarle a los invitados de la gala que Arizona murió en el accidente de avión. La parte positiva es que con esta inapropiada mentira  consigue muchas donaciones para el hospital, pero es evidente que Callie no está pasando por su mejor momento.


Mientras tanto, Arizona ha encontrado un nuevo hombro sobre el que llorar. Desde la marcha de Teddy no la habíamos visto con ninguna otra amiga, y ahora parece que por fin ha encontrado alguien que ocupe ese lugar. April, que sigue echa un lío por culpa de Jackson, es la candidata ideal para compartir confidencias y borrachera en uno de los almacenes del hospital. La verdad es que me ha gustado mucho verlas juntas, tienen buena sintonía y han tenido momentos muy graciosos, como cuando April le pide a Arizona si le deja ponerse su pierna ortopédica. Pero esta trama, además de para reírnos un poco, nos ha servido también para empezar a entender los motivos que impulsaron a Arizona a ser infiel. Le confiesa a April que la manera en la que Lauren significó mucho para ella, teniendo en cuenta que le acababan de amputar una pierna. Callie la era su mujer, y en cierto modo es esperable que la acepte sea como sea, en cambio que una desconocida se fije en ella la hizo sentir realmente deseable otra vez.


Por su parte, Jackson  y Stephanie se han enfrentado a un nuevo obstáculo en su relación. Gracias a la gala, los internos han campado a sus anchas por el hospital,y Ross y Stephanie lo han disfrutado de lo lindo. Han sentido en sus propias carnes la adrenalina de tener que tomar decisiones rápidas, la emoción de solucionar problemas sin ayuda de los "mayores" y la alegría de acabar el día sintiéndose satisfechos con el trabajo bien hecho. Y es entonces cuando sucede algo totalmente inesperado para todos, Ross se lanza y le da un beso a Stephanie justo en el instante en que Jackson entra por la puerta. Lo cierto es que por un momento pensé que ese sería el final de la relación entre los dos, pero no ha sido así, y parece ser que tras una sincera charla han conseguido arreglar sus diferencias. Tengo bastante claro que el destino de Jackson y Stephanie no es estar juntos, pero supongo que aún tendremos que esperar un poco para presenciar su ruptura.

En definitiva, seguramente esperábamos un poco más de este capítulo 200, y más teniendo en cuenta que el capítulo número 100 fue uno de los más recordados de toda la serie, con esa inolvidable boda entre Álex e Izzie. Esperemos que en los siguientes capítulos las tramas avancen de manera significativa y consigan emocionarnos como sólo Grey's Anatomy sabe hacerlo. ¡Hasta la semana que viene!

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