martes, 8 de octubre de 2013
Review Nashville: Never No more
Nashville es la capital del estado de Tennessee, en los Estados Unidos. Se trata de una ciudad ligada a la música de una manera muy especial, y de echo se la conoce como "Music City, U.S.A" (Ciudad de la Música), dado que posee una importante indústria discográfica. Éste es el escenario donde se desarrolla la serie musical del momento (con permiso de Glee), y donde nos asomamos semana tras semana para encontrarnos con antiguas y futuras estrellas del country y sus apasionantes vivencias personales. ¿Me acompañáis?
La semana pasada dejamos a Rayna James saliendo del coma en el que había sido inducida después del trágico accidente de carretera que tuvo durante una pelea con Deacon. Ahora vuelve a casa aún magullada pero con muchas ganas de seguir trabajando en la que se ha convertido en su gran ilusión: su nueva discográfica. Highway 65 apenas ha dado sus primeros pasos y ya se enfrenta con los primeros problemas. Edgehill, la antigua discográfica de Rayna ha sido vendida, y el comprador, Jeff Fordham, es un tipo con muchos aires de grandeza y ganas de llenar de aire fresco el panorama musical de Nashville. Además, actúa con muy malas artes, por la espalda, y Rayna no tarda mucho en descubrir que en los planes de Jeff su pequeña discográfica no tiene ni mucho menos un papel destacado.
De entrada, consigue que Will se vaya con él a base de grandes promesas de futuro y deje a Rayna a la estacada, aunque el pobre chico no tiene mala intención y no se le puede culpar de haberse dejado embaucar. Al fin y al cabo, como muy bien le explica Rayna, los principios siempre son duros y es normal ilusionarse cuando alguien te deslumbra con una oferta con cifras millonarias.
En lo personal, Rayna está más decidida que nunca a estar sola y alejada de los asuntos amorosos. Además, tiene que lidiar con Maddie, que sigue muy enfadada porqué, como ella misma dice "su madre es una mentirosa, el que creía que era su tío es en realidad su padre y el que creía que era su padre no lo es". Es normal que la chiquilla se encuentre en un estado de ánimo bastante alterado, y me temo que Rayna va a tener que estar muy pendiente de su hija en lo sucesivo.
Juliette, por su parte, sigue empeñada en desvincular su carrera de la de Rayna. En cierto modo, no le falta razón: en todas las entrevistas que le hacen le preguntan por la veterana diva del country y parece que a todo el mundo le interesa más la relación que mantienen que los proyectos musicales de Juliette.
Con el fin de desviar la atención mediática, la rubia decide hacer un docupic para mostrar sus inicios, y para ello se traslada a la ciudad donde nació y creció. Allí, no puede evitar vivir un tsunami emocional que no puede hacerle ningún bien, pero ella está decidida a luchar por su carrera cueste lo que cueste.
Interesante la amistad que se está forjando entre Avery y ella, personalmente me gustan como pareja y me gustaría ver qué tal funcionan juntos.
Pero éste no es el único frente abierto de Juliette. Jeff Fordham no parece estar muy interesado en el cambio de rumbo que la artista quiere dar a su carrera, apostando por canciones más maduras y profundas. El empresario, a quién solo le interesa el dinero, es consciente de que el público adolescente de Juliette no la está siguiendo tanto como debería en ésta nueva etapa y pretende que vuelva cuanto antes a sus inicios. Ésta situación hace que Juliette y Rayna se unan frente a el nuevo enemigo común, lo cuál me parece un giro muy interesante para su relación. Veremos como evoluciona.
Deacon es, una vez más, quién se lleva la peor parte. Scarlett le obliga a ir a visitar un médico especialista para que revise su mano y poder conocer la gravedad de la lesión tras el accidente. Y los resultados son todo menos positivos. Deacon debe elegir entre dejarse escayolar el brazo y perder prácticamente cualquier posibilidad de volver a tocar la guitarra, o iniciar un período de recuperación muy doloroso con el fin de evitar que eso pase. En un principio, un Deacon totalmente abatido decide ponerse la escayola y vender todas sus guitarras, exceptuando su favorita, de la que evidentemente no puede desprenderse.
Una de las escenas más emotivas del capítulo ha tenido lugar cuando Deacon y Rayna se reencuentran en el lugar del accidente, y ella le incita a empezar una nueva vida lejos de ella, ya que se ha dado cuenta de que, por mucho que se quieran, su relación es dañina y necesitan mantenerse alejados el uno del otro.
Ésta conversación, junto con una acalorada discusión que mantiene con Scarlett (que acaba con la confesión sobre el verdadero motivo de su vuelta a la senda del alcohol), provoca que Deacon se corte la escayola él mismo y nos hace testigos de su inmenso sufrimiento mientras intenta hacer sonar algunas notas con su vieja guitarra.
Gunnar por su parte está en plena crisis creativa y no es capaz de escribir ninguna canción decente. Ahora que no está con Scarlett, su antigua compañera de inspiración, se encuentra perdido, hasta que finalmente es Zoey la que le da el consejo de buscar en su propio dolor para encontrar las palabras adecuadas para sus letras.
Debo admitir que yo estaba convencida de que usaría su ruptura con Scarlett para conseguirlo, pero me ha sorprendido gratamente que finalmente Gunnar encontrara la inspiración en la pérdida de su hermano fallecido, empezando un nuevo ciclo musical mucho más melancólico y profundo.
Como guinda del capítulo, conocemos a la ganadora de un concurso musical Layla Grant, que resulta ser la verdadera apuesta de Jeff para la nueva discográfica, y que se presenta como una auténtica amenaza para Juliette y Rayna.
Impagable el momento en que Juliette tiene que ver a su nueva competidora interpretar una de sus canciones más conocidas, el rostro de la antigua promesa de Nashville es todo un poema. Me gusta el rumbo que toma la serie con la incorporación de Layla como nuevo elemento externo que fuerza un poco más la unión de Rayna y Juliette y que acrecienta la ya de por si intensa competencia musical en Nashville. ¡Todo un acierto!
Éste segundo episodio, en definitiva, consolida la segunda temporada de la serie como una de las mejores apuestas de la cadena, y me hace esperar cada vez con más ganas el futuro desarrollo de la historia. ¡Nos leemos la semana que viene!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)










No hay comentarios:
Publicar un comentario