Broadchurch es una de esas series que recomendaría una y otra vez. A mi me aconsejó verla una amiga y, la verdad, se lo agradezco, pues me enganchó muchísimo y me mantuvo interesada de principio a fin.
El argumento no cuenta nada nuevo: en el primer episodio aparece un niño muerto a la orilla del mar, justo debajo de unos altísimos acantilados, cerca de un pueblecito costero llamado Broadchurch. Es entonces cuando un policía que ya había estado antes en el pueblo llega para dirigir el caso. A partir de ahí, se desarrollan una serie de acontecimientos que cambiarán la vida del pueblo por completo.
Hace unos días hablamos en este blog de Southcliffe, otra mini-serie británica con un argumento parecido: cómo un trágico acontecimiento perturba la paz de un pueblo en el que nunca había pasado nada parecido. Sin embargo, ambas son muy distintas, aunque igual de recomendables.
En Broadchurch el lugar del crimen no puede ser más agradable. Un pueblo muy hermoso, situado en una zona privilegiada con bastante turismo, que amanece un día con la terrible noticia de que Danny Latimer, de tan solo 11 años, ha sido encontrado muerto. La detective Ellie Miller (grande Olivia Colman) es la encargada de la investigación del caso, bajo las órdenes del también detective Alec Hardy (David Tennant). Ambos forman una pareja televisiva estupenda, creando una relación que empieza tensa y va evolucionando de manera convincente y lógica.
Ellie nació en Broadchurch y por lo tanto todo el pueblo la conoce. Para ella es especialmente duro tener que dar la terrible noticia a los padres de Danny, Beth y Mark, y a la abuela y hermana de este. Los Latimer viven la muerte del niño de manera muy distinta. Beth, la madre, es probablemente la que más muestra su sufrimiento, resultando desgarradora la escena en la que se da cuenta de lo que ha pasado. El padre, Mark, resulta un personaje enigmático y confuso, con el que no es fácil empatizar.
A su alrededor, se nos presentan distintos habitantes del pueblo que, de una manera u otra, se verán afectados por el asesinato. Las vidas de todos ellos cambian radicalmente y prácticamente nadie queda libre de sospecha. Como suele pasar en las localidades pequeñas, todo el mundo se conoce, todo el mundo tiene una opinión, y todos creen haber visto algo, lo qual complica bastante las cosas a Ellie y Alec.
Por si fuera poco, los medios de comunicación no tardan en hacerse eco de la noticia, e invaden el pueblo buscando declaraciones y haciendo sus propias investigaciones paralelas. Vemos el papel de la prensa local, poco acostumbrada a noticias de este calibre, en contraposición al de los grandes medios, que saben mucho mejor como desenvolverse y dotar a la historia de más sensacionalismo si cabe.
Broadchurch sabe llevar muy bien el misterio, y nos mantiene despistados hasta el capítulo final, en el que por fin conocemos la identidad de la persona que acabó con la vida de Danny. Hasta entonces, los giros de guión, los engaños y las sospechas nos acompañan dejándonos la sensación de estar ante un complejo rompecabezas.
La serie también nos mete de cabeza en el papel de la religión cuando ocurren tragedias como esta. Vemos personajes que se aferran a la fe aunque sea difícil, vemos a otros que se revelan contra Dios por haber permitido que algo así le sucediera a un inocente, y ambas posiciones quedan muy bien reflejadas. El papel de Paul, el cura que intenta hacerse un hueco entre los feligreses, es revelador y da un punto de vista interesante a un tema bastante delicado.
Y es que en Broadchurch, más allá de la resolución del crimen (que interesa, y mucho), se muestra de manera amplia y completa la manera en que un suceso así cambia el curso de la vida de una sociedad. Lo vemos desde todos los puntos de vista, y eso hace que consigamos entrar en el universo de la serie y sentirnos un habitante más del pueblo.
El periódico The Guardian la catalogó como el mejor drama televisivo inglés desde Downton Abbey y hace poco se confirmó que llegará a nuestro país de la mano de Atresmedia. Lo que aún no se sabe es si la va a emitir La Sexta o Antena 3. ¡Sin duda, una buenísima noticia!






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