lunes, 24 de marzo de 2014

Accused: siempre hay un motivo


Accused se estrenó en la BBC en 2010, y consta de 10 capítulos (la primera temporada es de 6 y la segunda de 4) centrados en un personaje cada uno. Así, al principio de cada episodio vemos a un supuesto criminal a punto de ser juzgado. A partir de ese momento, una serie de flasbacks nos enseñan los sucesos que le llevaron hasta esta situación.


Tengo que decir, en primer lugar, que sólo he visto la primera temporada. Tengo pendiente empezar la segunda en breve, pero me gustaría destacar los dos capítulos que más me han impactado hasta el momento: el segundo y el tercero, correspondientes a la historia de Frankie y Hellen respectivamente. Ambas tratan temas de injusticia social muy patentes en nuestra sociedad, aún siendo planteados desde puntos de vista muy distintos.


En el caso de Frankie, conocemos a un chaval que, tras meterse en una pelea en un bar junto a un amigo suyo (Peter), se alista al ejercito para evitar ir a la cárcel. En Afganistán, Frankie vive totalmente aterrorizado, y provoca las iras de un superior que lo convierte en la "puta" del grupo. A partir de ahí, una serie de vejaciones diarias desembocan en una situación que acaba salpicando de pleno a Peter, al que vemos al principio del capítulo sentado en el banquillo de acusados. La historia de estos dos chicos resulta conmovedora, tanto por la dureza de la vida en el ejército, como por el valor de la amistad y la lealtad del que nos habla.


Por su parte, el capítulo centrado en Hellen es demoledor. Se centra en el viaje de una madre que acaba de perder a su hijo en un accidente laboral para conseguir que se haga justicia y se encuentre al responsable. En cada intento por ser escuchada, todas las puertas se le van cerrando, hasta que, desesperada, se toma la justicia por su cuenta. En el mundo corporativista en el que vivimos, el desamparo de esa mujer es el reflejo del de tantas personas que tienen que luchar a diario contra un sistema que protege siempre a los más poderosos.

Accused no es una serie fácil, ni indicada para ver en días de bajón. Sin embargo, ofrece la calidad propia de todo producto británico, garantizando tramas que hacen reflexionar y permiten empatizar con cada uno de los protagonistas.

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