Girls finalizó su tercera temporada el pasado domingo, y lo hizo cerrando una de sus temporadas más maduras. Si bien es cierto que estamos hablando de una serie que no gusta a todo el mundo, y que a menudo sufre críticas acertadas, a mí me sigue enganchando la vida de Hannah y sus amigas. ¿Comentamos lo que ha dado de sí esta temporada?
La segunda temporada nos mostró a una Hannah completamente perdida y más rota que nunca. Antiguas obsesiones y manías salían a la luz, tenía una crisis a nivel profesional y estando alejada de Adam su vida emocional iba a la deriva.
Al inicio de la tercera temporada, en cambio, nos encontrábamos con una Hannah feliz, viviendo una estable y sólida relación con Adam, y dando pasos firmes para encaminar su profesión como escritora.
Contrastaba esta Hannnah equilibrada y apaciguada con lo perdidas que nos encontramos a Sosh, Jessa y Marnie, cada una viviendo su lucha particular. Soshana decidió alejarse de Ray para centrarse en sus estudios y en explorar su vida sexual, nos encontramos a Jessa interna en un particular centro de desintoxiación que claramente no le estaba sirviendo de nada, y a Marnie intentando recuperar la identidad y más sola que nunca.
Tardamos varios capítulos hasta que tuvimos uno centrado en la amistad de estas cuatro chicas, que a veces parecen a auténticas desconocidas. Muchas veces (la mayoría) actúan egoístamente, centradas únicamente en sus propios problemas, y sirven más bien poco de ayuda las unas para las otras. Sin embargo, Lena Dunham no pretende mostrarnos la amistad idílica de cuatro chicas neoyorquinas, si no cómo cuatro personas totalmente distintas pueden vivir vidas por separado y sin embargo estar siempre ahí.
Esto es precisamente lo que vimos en el magnífico "Beach House" (3x07) en el que las chicas vivieron un extraño fin de semana en una casa en la playa que resultó ser un auténtico desastre, pero que nos dejó una de las mejores escenas de la serie. Escena que, sin palabras, decía todo sobre lo que representa la amistad en Girls:
Lena Dunham suele dejarnos perlas en forma de capítulo cada temporada. En esta, a parte del ya mencionado 3x07, destacan el capítulo centrado en la muerte de la abuela de Hannah (3x09), que significó un reencuentro con su familia y una inmersión en su propia relación con Adam, o el road trip que llevó a Hannah, Soshanna y Adam hasta el centro de desintoxicación donde Jessa estaba internada para devolverla a casa (3x02).
En esta temporada hemos conocido también a la inestable hermana de Adam, Ana, interpretada por Gaby Hoffman, quién irrumpió en la vida de la pareja para ponerla patas arriba. También a los nuevos compañeros de trabajo de Hannah y hemos podido volver a disfrutar de la loca presencia de Elijah, quién ha proporcionado los momentos más graciosos de la temporada.
Sin embargo, hablábamos al principio de la madurez que la serie ha ido alcanzando poco a poco. Adam, por ejemplo, dejó atrás su vida de ermitaño para empezar a abrirse paso en el mundo de la interpretación. Su participación en una exitosa obra de Brodway abrió una brecha entre él y Hannah, decepcionada por el rumbo que estaba tomando su vida profesional como redactora en una agencia de publicidad. La impulsiva decisión de Hannah de dejar el trabajo para seguir luchando por su sueño de ser escritora parecía una locura hasta que una carta llegó a sus manos con la noticia de que había sido aceptada para realizar un máster en una prestigiosa escuela de Iowa. Por fin llegaba el reconocimiento como escritora, y la vimos sonreír al futuro como nunca antes.
Hannah, que, a pesar de estar profundamente enamorada de Adam, comprende que su relación con él es un impedimento para su crecimiento profesional, ya que él no está de acuerdo en que se marche a Iowa a estudiar. Vemos de nuevo al Adam dependiente, al Adam egoísta, que teme estar lejos de su novia aunque fuera él quién la apartara de su lado cuando necesitó centrarse en su trabajo. Vemos como finalmente la relación se desintegra por culpa de dos vidas tomando caminos distintos siendo incapaces de acompañarse en el proceso. Hannah, en el fondo, siempre pensó en ella misma, como muy bien señaló Soshanna en aquella loca discusión en la casita de la playa. Y no puede sorprendernos su actitud, al fin y al cabo el personaje de Lena Dunham siempre ha sido brutalmente honesto con nosotros, aunque a veces parecía que iba a cambiar.
En esta temporada dejamos a nuestras protagonistas en puntos muy distintos.
Marnie está algo más enfocada a nivel laboral, con un trabajo de asistenta en una galería de arte que puede ayudarla a recuperar un poco el rumbo perdido. Sin embargo, vemos como no consigue superar del todo su ruptura con Charlie, y se mete una y otra vez en relaciones sin futuro. El sexo esporádico con Ray y la morbosa aventura con Desi no aportan a Marnie la solidez de la relación que mantenía con Charlie y que siempre quiso recuperar.
Por su parte, dejamos a Shoshanna totalmente perdida después de suspender el examen de graduación, intentando desesperadamente volver con Ray para recuperarse a si misma, sin darse cuenta de que él fue precisamente el detonante de todo. En la cuarta temporada deberá replantearse su vida y buscar la manera de encauzarla.
El personaje de Jessa no ha tenido un trato muy favorable en esta tercera temporada. Me da la sensación de que su trama es la menos trabajada, y de que el personaje apenas ha evolucionado. Más bien todo lo contrario. Tras salir del centro de rehabilitación Jessa siguió entregada a las drogas, evadiéndose del mundo real y actuando con irresponsabilidad, a pesar de intentar centrarse encontrando un trabajo en una tienda de ropa infantil. En el último capítulo la vimos dispuesta a ayudar a morir a una prestigiosa pintora, y la dejamos llamando a una ambulancia después de que ésta se arrepintiera y le suplicara que no la dejara marchar. Espero que en la siguiente temporada veamos algo de evolución en Jessa y que Dunham le de tramas más bien construidas.
Y hasta aquí lo que dieron de si los 12 episodios de Girls este año. Una serie controvertida, extraña, de personajes irritantes, pero que a mi sigue interesándome por esos toques de genialidad que sabe darnos en cada capítulo.





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