jueves, 20 de marzo de 2014

Looking: hablando de amor


Hace ya varios meses que HBO estrenó Looking, una serie que se presentó como la "Girls" masculina, protagonizada por 3 amigos gays en San Francisco. Lo cierto es que ambas series tienen cosas en común: un lenguaje cercano y natural, la duración de los capítulos (unos 25 minutos), la búsqueda de la felicidad y las relaciones personales como telón de fondo. ¿Me ha gustado Looking? Si. De echo la vi del tirón. Pero tras ver el último capítulo me quedé con la sensación de que "le falta algo" para engancharme de verdad. ¿Lo comentamos?
Patrick, Agustín y Dom viven en San Francisco. Patrick es diseñador de videojuegos, Agustín artista, y Dom trabaja de camarero en un restaurante. Agustín tiene novio, mientras que Patrick y Dom siguen viviendo como solteros. Su vida es totalmente normal, no sufren por ser gays, la serie para nada pretende retratar las dificultades que (lamentablemente) aún conlleva la homosexualidad hoy en día. Todo lo contrario. Looking refleja la vida diaria de tres personas, como afrontan sus problemas laborales, las dudas en sus relaciones, o la proximidad de los 40.


Lo mejor de la serie es la sensación de cotidianidad que desprende. Es una serie muy humana, que refleja con proximidad las relaciones de los tres protagonistas con las personas que les rodean. En muchos aspectos me ha recordado a esa maravilla llamada Tell me you love me, que nos adentraba en los problemas sexuales de tres parejas. En ambas series los momentos de intimidad se muestran sin vergüenza, con planos cerrados que casi nos permiten percibir la respiración y nos hacen partícipes de cada caricia, cada confesión a media voz, cada beso. La primera escena de la serie ya nos anticipa a lo que vamos a ver. 

Al hablar de la primera temporada de Looking (la segunda ya está confirmada) no puedo evitar hacer mención al magnífico episodio 5, titulado "Looking for the future". Un auténtico homenaje a "Antes del amanecer", que supone un paréntesis en las tramas abiertas de la serie y nos permite acompañar a Patrick y Richie mientras se van conociendo callejenado por la ciudad.


Las interpretaciones son muy buenas en general, especialmente las de Jonathan Groff y Raúl Castillo. Los personajes están bien trabajados y resultan creíbles, algo que no siempre es fácil de conseguir. Des del capítulo piloto pudimos ver el carácter de cada uno de los tres amigos, sus sueños y miedos, rasgos que se han mantenido con coherencia a lo largo de la temporada. 

En definitiva, recomiendo que veáis esta serie si os gustan las historias humanas, esas que se muestran tal como son, con todos sus defectos y sus virtudes. ¡Feliz jueves!

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