Normalmente sigo las series a tiempo de emisión en Estados Unidos o Gran Bretaña.
Espero pacientemente el periodo entre temporadas, asumo con menos calma los innumerables parones a los que nos somete la televisión americana, y disfruto de las finales después de unos meses de compartir mi tiempo con personajes que al final llegan a ser como de la familia. Sin embargo, algunas series (como Friday night lights, Six Feet Under o How I met your mother, por poner algunos ejemplos) las descubrí tarde y empecé a verlas acabadas o ya muy avanzadas.
Eso me permitió verlas a mi ritmo (normalmente viendo más de un episodio al dia) y ver estas series de una manera más global. En lugar de analizar episodio a episodio, ver una serie como un conjunto evita la sensación de "pérdida de fuelle" que he tenido con otras series que he seguido a tiempo "real" y me permite disfrutarla de otra manera.
Recuerdo que cuando vi el aclamado Challenge accepted de How I Met después de casi un mes conociendo a los chicos del Mclarens, y me entretuve a leer algunas reviews de la sexta temporada que había colgadas por internet. Me sorprendía ver que capítulos que a mi me habían parecido muy coherentes dentro de la temática de la serie, o simplemente entretenidos (aunque no avanzaran especialmente en la historia) sufrieron las críticas airadas de los espectadores, que exigían recuperar el buen nivel supuestamente perdido en la serie.
Algo parecido me pasó con Friday Night Lights. En internet todo el mundo estaba de acuerdo en que en la segunda temporada la serie perdió calidad respecto a la primera, y puedo estar de acuerdo en que se apreciaron diferencias, pero viendo toda la serie seguida esa pérdida de calidad prácticamente no se aprecia.
Como espectadora soy exigente, y reconozco que yo también me enfadaba cuando en Lost nos metían un capítulo de relleno cuando lo que quería era saber quién narices hacía volar sillas en la cabaña de Jacob. Sin embargo, cuando acabó la serie la volví a ver entera sin parar, y éstos capítulos no me resultaron tan irrelevantes, si no todo lo contrario. Precisamente sentía que gracias a ellos conocía algo mejor a los personajes, y descubría detalles sin los cuales algunas partes de la trama no tendrían tanto sentido.
En setiembre, cuando empiecen las series que sigo otra vez, volveré a mi postura de espectadora que analiza la serie capítulo a capítulo, aunque ésta vez intentaré no olvidarme de que, también en el caso de las series, es mejor esperar a que el artista acabe de pintar el cuadro para apreciarlo en toda su totalidad.





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