La serie ganadora en la categoría de Mejor Comedia ha regresado de sus vacaciones. Modern Family es una de esas series que se ven con ganas, ya que suele ser garantía de pasar un buen rato y tiene unos personajes muy bien construidos. Sin embargo, esta quinta temporada no ha vuelto con la fuerza que yo esperaba.
Tengo que admitir que mis expectativas antes de ver un capítulo de la serie de Christopher Lloyd y Steven Levitan son siempre muy altas. Estoy acostumbrada a soltar más de una carcajada durante el episodio, a pasarme los 20 minutos que dura con una sonrisa en la cara e incluso a tener que secarme los ojos en algún momento. Pero en este primer episodio no ha sido así. No me ha parecido especialmente gracioso, y la tramas tramas no me han despertado demasiado interés.
Una vez dicho esto, vamos a hablar un poquito de cómo están nuestras queridas familias después del parón veraniego.
Los Pritchett
Nos encontramos a Gloria Jay, Manny y al bebé en plenas vacaciones de verano. Manny está a punto de partir a Colombia para pasar unos días con su familia materna, algo que Gloria no lleva muy bien. La trama se centra en Jay intentando por todos los medios que su hipersensible hijo no se eche atrás y que su madre no entre en una depresión al verle marchar. Destaco especialmente a Gloria gritando como solo ella sabe hacer en el aeropuerto mientras ve a Manny alejarse por las escaleras mecánicas. Además, vemos como Gloria tiene una espinita clavada con la proposición de matrimonio de su marido Jay, hasta que finalmente se entera de que si fue tan desastrosa fue más por un despiste de Manny que por el poco romanticismo de Jay.
Como nota graciosa, parece ser que al más pequeñito de la familia no le convence demasiado el matrimonio gay...vomitando cada vez que se hace mención a este echo.
Los Tucker-Pritchett
Cam y Mitchell han sido los protagonistas de la trama central del episodio. El capítulo empieza cuando nos enteramos de que las bodas gay son por fin legales en California. Como es lógico, la pareja más entrañable de la serie no puede estar más feliz, y ambos planean, por separado y con la ayuda de Gloria y Jay y Claire y Phil la pedida de mano más romántica y original que uno pueda imaginar. Finalmente, la proposición llega en el momento más inesperado, después de haberse quedado tirados en medio de la nada y sin rueda de repuesto, y bajo un cielo estrellado con las luces de la ciudad como telón de fondo. Lo más gracioso de la trama de esta pareja ha sido la pequeña Lily, que se está convirtiendo en un gran personaje dentro de la serie con sus salidas de tono y su carácter duro y desafiante. Buenísimo verla soltarle a Gloria, después de que esta manifieste su pesar por por la partida de Manny, que ella se fue de casa una vez y no volvió jamás. Esta trama también nos ha permitido conocer a la Claire más maquiavélica, capaz de aconsejar a su hermano las maneras más crueles de declararse a su marido. ¡Qué grande es Claire!
Los Dunphy
Nos encontramos con Claire desesperada por la presencia de sus hijos en casa durante las vacaciones, y deseando que llegue el momento en el que se vayan a sus respectivos campamentos, viajes con amigos y estancias humanitarias. Completamente fuera de si, empieza a hacer cálculos para mover las fechas en las que sus hijos se van y hacer que coincidan con el fin de conseguir una semana libre de su rol de madre. Phil, siempre dispuesto a ayudar, intenta manipular las mentes de sus hijos para que accedan a hacer los cambios previstos por Claire, pero no le resulta tan fácil. Muy gracioso cuando hace que sus dos hijas mayores vean su futuro reflejado en el presente de la otra y accedan sin dudar a cumpilr sus peticiones. Finalmente, resulta que tanto Phil como Claire habían llegado a mover hilos para que el otro se fuera también y quedarse totalmente solos durante esa ansiada semana de descanso. Los Dunphy siempre son garantía de buenos ratos, y no han defraudado.
Aunque ya he dicho que este primer episodio me ha parecido más bien flojo, en el segundo parece que la cosa se anima un poco.
La acción se sitúa después del período vacacional, y los miembros más jóvenes de la familia empiezan nuevas etapas en su vida estudiantil. Así, vemos como Manny y Luke inician su etapa en el instituto, mientras Lily lo hace (de manera accidentada) en primaria.
Como pasa en la vida misma, a medida que los hijos crecen su relación con sus padres va cambiando, algo que no siempre es fácil de aceptar. En este caso Gloria y Phil ven con cierta tristeza como sus retoños se avergüenzan de sus muestras de cariño en público y no quieren que sus nuevos compañeros les vean juntos. Eso nos lleva a una de las tramas más divertidas del capítulo, cuando Phil y Gloria acaban siendo los extras de un anuncio de televisión en la cafetería donde iban a ahogar sus penas. Divertidísimo ver como, sin querer, boicotean todas y cada una de las tomas, volviendo loco al pobre director. Desde luego, cuando Phil y Gloria se juntan la diversión está garantizada.
Por su lado, Cam inicia su nueva andadura como profesor sustituto de secundaria. Una de las mayores virtudes de Cam es que siempre saca el lado positivo de las cosas, y vive la vida con una ilusión perpetua. Pero su buen talante no le ayuda demasiado cuando descubre que tiene que dar clases de Historia. Impagable cuando aparece en la clase disfrazado de George Washington y acaba sentado en un pupitre mientras Àlex da la clase. Finalmente, dada su evidente incapacidad para impartir clases de historia, acabará siendo contratado como profesor de gimnasia. ¡Me muero de ganas de verlo en acción!
Mientras tanto, su futuro marido, Mitchell, se enfrenta a su caprichoso jefe. Un joven con mucho dinero y muchas ganas de (mal)gastarlo, que incluso se atreve a filtrear con Hailey, cuando ésta llega a la oficina para hacer de canguro de Lily. Y es que la pequeña ni tan solo pudo llegar a entrar al colegio, después de que, invadida por la emoción de su primer día de clase, chocase contra un muro de ladrillos. Al final, Mithchell le canta las cuarenta a su jefe y éste aprende a respetarlo un poco más.
Y hablando de Jefes, Claire tiene uno nuevo al que rendir cuentas en su recién estrenado trabajo. Ni más ni menos que su padre, Jay, que será el encargado de darle los primeros consejos para integrarse bien en la empresa de armarios que preside. Obviamente, Claire hace oídos sordos, y su frenética e impulsiva personalidad acaba por conseguir que el informático de la empresa se vaya indignadísimo no sin antes destruir todas las comunicaciones internas. ¡Menudo fichaje!
En resumen, este segundo capítulo me ha dejado con mejor sabor de boca, nos ha regalado momentos graciosísimos como el momento llanto en medio de la grabación del anuncio por parte de Gloria y Phil y la transformación de Cam cuando entrena a los chicos del equipo de Football.
Estoy segura de que Modern Family cogerá pronto carrerilla y estará en plena forma enseguida. Tiene todos los elementos para conseguirlo: grandes actores, que encarnan grandes personajes, y unos grandísimos guionistas capaces de crear situaciones increíblemente cómicas.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!




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