Grey's Anatomy apareció por primera vez frente a nuestras pantallas el 27 de marzo del año 2005. Lo que podría parecer el típico culebrón ambientado en un hospital, resultó ser una historia distinta, emotiva, equilibrada y con grandes personajes principales.
Con el paso de los años, la serie se ha tenido que ir reinventando, adaptándose a las salidas de los actores y a la necesidad de crear nuevas tramas interesantes para los seguidores de la serie. Posiblemente alcanzó su punto álgido con la conclusión de la segunda temporada, y des de entonces ha ido teniendo bastantes altibajos.
Si algo hay que admitir es que Grey's Anatomy es de las pocas series que alcanzan su décima temporada con buena salud. La clave siempre ha estado en el drama y en la manera de presentarlo, en mantener las emociones del espectador a flor de piel y en mantenerlo en vilo temporada tras temporada. Además, tiene un grupo de fans muy fiel, que en su día se enamoró de los protagonistas, y que no quiere abandonarles a mitad de camino.
Pocos son los originales del cast que siguen aún en la serie. De los cinco internos principales, quedan tres, y uno de ellos (Cristina Yang, interpretada por Sandra Oh) ya ha confirmado que esta será la última temporada para ella. Con la marcha de Oh, muchos presentimos que el final de la serie es (debería ser) inminente.
La décima temporada ha arrancado justo en el momento que la dejamos cuatro meses atrás. Los médicos del Grey-Solan Memorial Hospital siguen atendiendo a los pacientes de la terrible tormenta que azotó Seattle en el último capítulo de la pasada temporada. Además, cada uno de ellos tiene que lidiar con sus propias tormentas personales.
Meredith y Derek han vuelto a ser padres, ésta vez de manera biológica, y lo cierto es que la llegada al mundo del pequeño Bailey no ha sido sencilla para su madre. A punto estuvo de costarle la vida, pero ahora ambos se encuentran a salvo. Para Derek la noche continúa, y tiene que lidiar con un caso especialmente duro para él: la operación a vida o muerte de una de sus internas favoritas, Heather. Ya sabíamos que la actriz abandonaría la serie esta temporada, así que sólo quedaba por ver de qué manera le darían salida a su personaje. Pues bien, finalmente se ha unido al grupo de los que pierden la vida al marcharse de la serie, tras electrocutarse al intentar ayudar al doctor Webber, que había corrido su misma suerte un rato antes.
La muerte de Heather ha servido, además para que conozcamos un poquito más a los nuevos internos, que hasta el momento eran prácticamente unos extraños también los unos para los otros. El más afectado por la muerte de Heather es, sin duda, Ross, que la incita a ir en busca de Webber para conseguir una cirugía y tiene un evidente sentimiento de culpa.
Por su lado, Jo empieza ilusionada y un tanto temerosa su nueva relación con Álex Karev, quién en este episodio no ha tenido especial protagonismo.
Un punto interesante de la trama ha sido la relación post-ruptura de Cristina y Owen, a los que resulta muy difícil separarse. Muy emotiva la confesión de Cristina cuando, después de haberse acostado con él, le asegura entre lágrimas a Owen que le resulta muy duro decirle adiós. Es agradable que la implacable doctora Yang nos deje ver su corazoncito de vez en cuando. Imagino que, siendo esta su última temporada, vamos a verla brillar especialmente.
Cristina es también la encargada de intentar salvar la vida al Doctor Webber, practicándole una intervención provisional para estabilizar su corazón. Una vez más, uno de los doctores del antiguo Seattle Grace Hospital pasa por las prodigiosas manos de la doctora Yang con éxito.
Meredith ha tenido que tomar una decisión importante en este episodio, cuando parecía que lo único que le quedaba por hacer después de su traumático parto era descansar y recuperarse. Cuando le comunican que Webber la eligió a ella como familiar más próximo para tomar decisiones médicas en situaciones graves para su salud, tiene que decidir qué procedimiento es mejor para él después de su grave accidente con la electricidad. Aunque al principio la idea de ser la elegida de Webber para algo tan importante parece incomodarle, la nueva Méredith acaba por aceptarlo y entender que, quizás sin darse cuenta, lleva mucho tiempo siendo familia de su mentor. Muy emotivo todo el discurso de Webber, especialmente al final, cuando asegura que por muchas veces que se hubiera equivocado en su vida, siempre estuvo en lo cierto con respecto a Meredith.
La trama más desagradable del capítulo se la han llevado Callie y Arizona. Y no podía ser de otra manera, después de ver como acabaron la temporada pasada: con su relación rota después de la infidelidad de Arizona. Cabía esperar que la reacción de Callie sería airada, y parece ser que no se lo va a poner fácil a su esposa para arreglar las cosas. Especialmente después de haber tomado la decisión de mudarse por un tiempo ilimitado a casa de Meredith y Derek, la pareja más estable de la serie a día de hoy (¡Quién lo iba a decir!) Especialmente dramático el momento final del capítulo, cuando Arizona acude entre lágrimas a casa de Derek y Meredith para que Callie le permita ver a Sofía durante cinco minutos. Las consecuencias para un inapropiado desliz están siendo devastadoras para ella.
Otra de las tramas que quedaron abiertas en la finale de mayo fue la historia amorosa entre Jackson y April. No me acaba de convencer cómo han resuelto las cosas en este episodio, especialmente en lo que refiere a la actitud de April. Nos la han mostrado como una persona que no sabe en absoluto lo que quiere, y a pesar de que horas antes hacía una increíble declaración de amor a Jackson, al mínimo obstáculo vuelve a caer en brazos de su prometido. Poco creíble para mi gusto, la verdad.
Un personaje que no defrauda es Bailey, que sigue siendo esa mujer fuerte e intensa que consigue lo que quiere a base de poner todo el corazón en sus objetivos. Temporada tras temporada se nos ha ido mostrando a una Miranda más humana, desdibujando poco a poco a la "nazi" que nos presentaron en la primera temporada de la serie. En esta ocasión, lucha con todas sus fuerzas para curar a Webber según su criterio médico, y acaba salvándole la vida.
En definitiva, un doble episodio muy en la linea del universo Greysiano, que cumple a la perfección con las expectativas creadas en la season finale de la novena temporada, y que tiene como reto tomar nuevas direcciones para evitar aburrir al espectador. Veremos como se maneja Shonda Rimes para conseguirlo.
¡Nos leemos en la próxima review!





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