domingo, 29 de septiembre de 2013

Review Nashville: I fall to pieces


Qué bonita me ha resultado la vuelta de Nashville a la pequeña pantalla. La serie regresa en su segunda temporada con un capítulo emotivo, más adulto, y con unos personajes más evolucionados. Se nota que los guionistas tomaron nota de los fallos de la primera etapa de la serie, y con pequeños cambios han conseguido un primer capítulo redondo.


La primera temporada de Nashville tuvo muchos altos y bajos. Seguramente uno de sus máximos fallos fue la cantidad de tramas que se fueron abriendo y cerrando a lo largo de la temporada y las continuas idas y venidas de los personajes y sus relaciones. La serie alcanzaba sus momentos álgidos durante algunas de sus actuaciones musicales, y también con personajes como Deacon, que fue sin duda la gran revelación de la serie.

Cuando dejamos Nashville la temporada pasada, Rayna y Deacon acababan de tener un accidente de tráfico que no pintaba nada bien. La hija mayor de Rayna, Maddie, se había enterado de que su padre biológico era el antiguo novio y amante de su madre (y al que ella misma llamaba tío), y había acudido a su casa para contrastar la noticia. Deacon y Rayna, enzarzados en una terrible discusión en el coche, acabaron volcados en mitad de la carretera entre un amasijo de hierros.


En este inicio de temporada nos encontramos a Deacon a punto de entrar en la cárcel después de haberse autoinculpado de conducir bajo los efectos del alcohol y haber provocado el accidente, y a Rayna en un coma inducido luchando por su vida. Las consecuencias del siniestro afectan a la mayoría de nuestros protagonistas de una manera u otra.

Por un lado está la familia directa de Rayna. Su ex esposo se ha encargado de sobornar al juez para que Deacon no se libre de la cárcel, mientras tiene que lidiar con el inesperado embarazo de su amante Peggy Kenter. Por su parte, Lamar, el padre de Rayna intenta redimirse de su pasado, un pasado que su hija mayor Tandy acaba de descubrir que es mucho más oscuro de lo que pensaba. Las hijas de Rayna están muy asustadas, especialmente Maddie, que se siente culpable de haber provocado la discusión que desembocó en el fatídico accidente.


Por otro lado, tenemos a Juliette, la caprichosa estrella emergente del country, que sigue sin poder superar la obsesiva competencia que mantiene con Rayna. Incluso estando ésta en el hospital en coma, parece ser una amenaza para la joven artista, que no duda en utilizar de la desgracia de la antigua diva para ganar un poco más de popularidad. Veremos como utiliza ahora la información que le da Maddie en un momento de debilidad, cuando le confiesa lo que descubrió acerca de la verdadera identidad de su padre biológico.


Otra de las afectadas por el accidente de Rayna y Deacon es Scarlett, su sobrina. La joven está a punto de iniciar una de las etapas más emocionantes de su vida después de haber sido contratada por la discográfica de Rayna, pero no puede saborearlo como debiera por culpa de la detención de su tío. Deacon es especialmente desagradable con ella cuando va a visitarle en prisión, y Scarlett parece estar a punto de tirar la toalla y rendirse a una evidencia que la misma Juliette se apresura en recordarle: que un adicto nunca se recupera del todo. A pesar de todo, Juliette está dispuesta a ayudar a Scarlett a pagar la fianza que saque a Deacon de la cárcel, e incluso a contarle los verdaderos motivos que motivaron el accidente de tráfico.

 Por otro lado, tenemos al pobre Gunnar, que acaba de ser rechazado por Scarlett y se queda compuesto y sin novia. Ahora va a vivir con Will, que sigue luchando contra su condición de homosexual, y con el que ha vuelto a reemprender la amistad después del "incidente" del beso. Gunnar no quiere ni puede olvidar a Scarlett, y parece decidido a recuperarla. Veremos qué tiene que decir Avery al respecto, pues también parece bastante claro que tiene intenciones de recuperarla. Lo único que podría alejarse de tal propósito sería, tal vez, que Juliette empezara a prestarle atención. Ya sabemos lo persuasiva que puede llegar a ser la rubia...


Para acabar el capítulo, varios bombazos:

Rayna despierta por fin del coma con la memoria intacta y con intención de pasar página y olvidar a Deacon. A lo largo del capítulo hemos estado viendo diferentes flashbacks sobre el pasado de su relación que podían dar a entender que Rayna comprende por qué en su momento decidió alejarse de él. Sin embargo, le libera de todo cargo explicando que fue ella la que conducía la noche del accidente, y facilita así que salga de la cárcel.

El otro momento intenso del final del capítulo es cuando vemos como Peggy miente a Teddy sobre su embarazo, ocultándole que ha tenido un aborto. No me lo esperaba, la verdad, y tengo mucha curiosidad por descubrir hasta dónde va a llegar con su mentira, y qué consecuencias tendrá.

Por último, parece ser que Lamar nunca se va a redimir de sus pecados, y a pesar de que ahora adora a Rayna (de una manera tan repentina e ilógica que me resulta sin duda lo peor que nos ha ofrecido la serie), parece que tendrá que vérselas con su otra hija, Tandy, que acaba de descubrir que su padre podría ser el culpable de la muerte de su propia madre. ¡Dramón a la vista!

Por último vamos a hablar ahora de las nuevas incorporaciones en esta segunda temporada:


Por un lado tenemos a Zoey, que interpreta a la mejor amiga de la infancia de Scarlett, y que empieza  a trabajar como camarera en el mítico Bluebird, y por el otro a la abogada de Deacon, que seguro que dará mucho de que hablar durante esta temporada. A lo largo de la temporada esperamos la aparición de algún otro nuevo personaje, veremos qué aportan a la trama y si llegan a ganarse el puesto de regulares, como ya ha sucedido con Will o las hijitas de Rayna y Teddy.

Y no quiero acabar sin mencionar la excelente banda sonora que ha acompañado todo el capítulo. La música es sin duda uno de los puntos fuertes de Nashville (no podía ser de otra manera), y en éste capítulo se han lucido. Especialmente con la canción con la que despedíamos el capítulo, interpretada por Gunnar y Scarlett, para mí el mejor dúo musical de la serie junto a las pequeñas Daphne y Maddie.

Me gustaría despedirme con dos de las canciones que más me han gustado (por diferentes motivos) durante la primera temporada de la serie. La primera es la que hizo que me enganchara a Nashville, y la segunda es la interpretación de una de mis canciones favoritas por parte de las hijas de Rayna en las serie. ¡Larga vida  a Nashville!






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