domingo, 29 de septiembre de 2013
Review Parenthood: It has to be now
Si. Parenthood es lo que podríamos llamar una americanada. Es una serie en la que se percibe una moralidad conservadora, en la que la familia está por encima de todo, en la que se pertenece a una comunidad, se va a luchar a Afganistán y la gente encuentra oportunidades donde menos se lo espera. Pero también es una serie que llega al corazón, que emociona, que conmueve, que hace soñar. Y es que los Braverman son tan tiernos, tan cercanos y tan imperfectos, que uno no puede más que enamorarse profundamente de ellos.
Vi Parenthood del tirón a lo largo del pasado verano. Empecé a verla sin muchas ganas, buscando una mera distracción para las horas de calor en las que no tenía mucho que hacer. Y no pude evitar caer en sus redes poco a poco. La historia de una familia típica americana, con sus problemas y sus pequeñas alegrías, me fue llegando casi sin darme cuenta, y llegó un momento en el que veía casi cuatro capítulos seguidos. Me enganché a las ruidosas reuniones familiares (siempre me acuerdo de los Walker en estas ocasiones) a sus malentendidos, y a sus reconciliaciones. Hoy, por fin, pude ver el primer episodio de la quinta temporada y debo decir que no me ha defraudado en absoluto.
Cada uno de los miembros de la familia Braverman tiene su pequeña historia de errores y aciertos, de alegrías y penas. La familia formada por Adam, Kristina y sus tres hijos (Hailey, Max y Nora) es la que ha sufrido el golpe más fuerte cuando ella cayó enferma víctima de un cáncer. Consiguió superarlo, pero todos sufrimos en esos capítulos de la cuarta temporada donde parecía que todo podía salir mal. En Parenthood la realidad puede ser muy edulcorada, pero siempre hay espacio para la crudeza e incluso para la sordidez. Ahora vemos a una Kristina que, nueve meses después se recibir el "alta" (aunque como ella misma nos recuerda, hasta dentro de cinco años no podrá decir que está curada del todo), está preparada para iniciar una nueva y apasionante etapa de su vida: presentarse a las elecciones para ser alcaldesa de la ciudad donde vive. Parece ser que este será el conflicto familiar de la temporada para esta familia, pues Adam no parece muy cómodo con la idea y algo que tiempo atrás habría echo desistir a Kristina ahora no supone ningún obstáculo para ella. Después de pasar por un proceso tan traumático como el cáncer, Kristina no está dispuesta a dejar pasar ningún tren. Ella sabe, más que nadie, que la vida está llena de sorpresas esperándonos a la vuelta de la esquina, y que no es bueno dejar cosas para más adelante. Me gusta ver a esta nueva Kristina, que está tomando las riendas de su propia vida.
Por su parte, Crosby y Jasmine acaban de ser padres por segunda vez, aunque para Crosby es su primera experiencia con un bebé recién nacido en casa. Tiene que enfrentarse a una paternidad dura, con una bebé que no le deja dormir y llora la mayor parte del tiempo. Y tiene que lidiar también con un sentimiento más natural de lo que parece, pero que resulta muy doloroso: no siente ninguna conexión con su propia hija. Una de las cosas que más me gusta de Parenthood es que enfrenta a sus protagonistas a dilemas vitales que no siempre son bien vistos por la sociedad. Estamos acostumbrados a que, cuando alguien se convierte en padre o en madre, manifieste un torrente inagotable de amor inmediato hacia el recién nacido, sin hacer mención a lo que cuesta, a veces, readaptarse a la vida con esa pequeña personita que no conocen de nada. Me gusta que, junto a Crosby, vayamos a vivir el proceso de "enamoramiento" de un padre hacia su hija, con todas las dudas y miedos a los que sin duda tendrá que enfrentarse. Me parece una trama interesante y muy necesaria para normalizar algo que sucede más a menudo de lo que la gente admite.
Mientras, Júlia y Joel tienen por fin la familia unida y feliz por la que tanto lucharon en la pasada temporada, y se enfrentan a nuevos retos profesionales. Un año atrás, Júlia tomó la decisión de dejar un trabajo que la absorbía demasiado para poder pasar más tiempo con sus hijos, y ya vimos que no le resultó fácil. Para una mujer como ella, acostumbrada a trabajar en un bufete de abogados y a ser una profesional competitiva, su nuevo rol de madre y ama de casa fue difícil de aceptar. Ahora, desea reincorporarse al mercado laboral, pero se da cuenta de que no va a ser tan fácil como esperaba. Además, Joel acaba de conseguir un trabajo muy importante: la construcción de una urbanización que le va a dar trabajo seguro para dos años y mucho dinero. Júlia va a tener que acostumbrarse a no ser la exitosa de la familia, y a ceder ese puesto a Joel, que siempre se encargó de la casa y de cuidar a sus hijos. Además, parece que Peet, la nueva jefa de Joel (interpretada por Sonya Walger, la conocida Penny de Lost) va a causar algún que otro dolor de cabeza a la abogada. Tengo bastante interés en ver como afecta todo eso a una de las parejas más entrañables de la serie.
Finalmente, la vida de Sarah ha cambiado bastante. Después de que Hank se fuera a Minessotta para vivir más cerca de su hija, dejó por fin la casa de sus padres y se fue a vivir sola en un piso de la ciudad. Además, la mujer con más profesiones del mundo, trabaja ahora de fotógrafa de animales. ¡Sarah puede con todo! Totalmente ajena del regreso de Hank de Minessotta, vive pendiente de Drew, que ya es un estudiante universitario esquivo y receloso de su intimidad. Sarah es caótica en todas las facetas de su vida excepto en la maternidad, donde es cuidadosa y cariñosa, aunque a menudo mete la pata por ser demasiado entrometida. Me gusta ese amor incondicional que tiene hacia sus hijos, esa manera tan tierna que tiene de llamar su atención, con esa actitud infantil que la hace adorable. Sarah merece ser feliz, veremos qué pasa cuando se entere de que Hank ha vuelto a la ciudad y que, además, tiene como ayudante a su sobrino Max.
Y es que Max acaba de descubrir que tiene otra pasión además de los bichos: la fotografía. Una de las cosas que más me atrajo de Parenthood fue que Max tuviera Síndrome de Asperguer. Creo que en la serie hacen un retrato muy acertado de lo que es esta enfermedad tan malentendida aún por nuestra sociedad. Max es distante, solitario y nada cariñoso, pero, tal y como sus padres le explicaron cuando se enteró de que tenía un tipo de autismo, tiene muchas cualidades que le hacen único. Una de ellas es la persistencia, la pasión para hacer todo aquello que le gusta, y una gran inteligencia. Creo que su "amistad" con Hank puede traernos tramas muy divertidas (sus conversaciones ya son muy graciosas, siendo los dos tan extremadamente sinceros) y además tengo muchas ganas de ver como explotan el lado más creativo del hijo mediano de Adam y Kristina.
Por el momento, no hemos visto a Hailey, y supongo que podemos despedirnos de ella durante una buena temporada. Imagino que va a hacer apariciones esporádicas, y eso me da pena, pues de alguna manera siento que su personaje podía haber dado mucho más. Espero que volvamos a verla pronto.
De la que sí hemos tenido noticias es de Amber, que para mí ha tenido la escena más bonita de todo el episodio. Su relación con Ryan es ahora a distancia, pues fue llamado para ir a Afganistán otra vez. Amber se siente angustiada por no saber dónde está exactamente, ni cómo, y tiene dudas acerca de su amor hacia ella. La preciosa escena final en la que ella va a recibirle a la vuelta del frente y él se arrodilla para proponerle matrimonio me ha hecho soltar más de una lagrimita. Personalmente, no imagino a Amber casada, y mucho me temo que su relación va a pasar por muchos obstáculos antes de llegar (si llegan) a la boda. Seguiremos de cerca los pasos de esta bonita pareja.
En resumen, no puedo estar más satisfecha con la vuelta de Parenthood. Tenemos por delante toda una temporada con nuevas e interesantes tramas, así que sentémonos a disfrutar de un nuevo viaje con la familia Braverman. ¡Ya teníamos ganas!
¡Nos vemos en la próxima review!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)







No hay comentarios:
Publicar un comentario