lunes, 30 de septiembre de 2013

Review One Upon a Time: The Hearth of the Truest Believer


Creer. Tener fe. Estar dispuesto a lanzarse al vacío sin saber lo que va a pasar. Esa es la única manera de sobrevivir en Neverland (Nunca Jamás), lugar donde se desarrolla la tercera temporada de Once Upon a Time. Ahí nos esperan malvadas sirenas, niños perdidos, y un Peter Pan que nada tiene que ver con el entrañable niño que todos conocimos en nuestra infancia. Poneos cómodos en vuestros asientos, Once Upom a Time ha vuelto y las cosas están más complicadas que nunca para sus protagonistas.

Una de las cosas más habituales en esta historia encantada es que sus personajes pasan la mayor parte del tiempo buscándose los unos a los otros. Y, muchas veces, intentando encontrarse también a ellos mismos.
En esta ocasión, Emma, Charming, Snow, Rumple, Hook y Regina están condenados a entenderse y a hacer frente común para encontrar al pequeño Henry, ahora en manos del peligroso Peter Pan.


Sería ingenuo pensar que el viaje va a ser fácil. De echo, nuestros héroes ya se han dado cuenta de que o se mantienen unidos, o van a acabar atrapados en Never Land hasta el final de sus vidas. Antes de conseguir llegar a tierra, una Sirena puso a prueba su capacidad de trabajar invocando a una extraña tormenta que se aviva con los desencuentros de las personas. Así, las peleas entre Snow y Regina y entre Charming y Hook a punto estuvieron de costarles la vida, si no fuera porqué Emma, en un acto de pura desesperación, se lanza al mar para forzarlos a cooperar para rescatarla. La propia Emma lo deja claro al final del capítulo, cuando entre todos consiguen hacer llegar el barco pirata a tierra. No tienen que caerse bien, no tienen que ser amigos. Simplemente tienen que permanecer unidos y cooperar. Si no, será imposible encontrar a Henry.


Y es que el chaval que más sabe de cuentos de hadas no ha podido tener peor suerte en este primer capítulo. Cuando pensaba que se había librado de los Niños Perdidos gracias a un misterioso chico que le ayudó a escapar, resulta haber sido víctima de un engaño y se encuentra en las manos del mismisimo Peter Pan, del que sabemos que es realmente malvado. Estoy deseando ver esos flashbacks tan típicos de la serie, en los que nos enseñen cómo llegó el joven Pan a convertirse en el ser despreciable que es ahora.


Por otro lado, Neal (o Bealfire, como cada uno prefiera) ha ido a parar al Bosque Encantado, donde se encontrado con Mulán, la Bella Durmiente y su Príncipe. Ha tenido suerte, pues estos tres personajes siempre parecen estar dispuestos a ayudar cuando la ocasión lo requiere. Mulan y Neal van hasta la antigua morada de Rumplelstinskin, en busca de algún objeto mágico que les ayude a encontrar e Emma. Un poco cogido con pinzas el momento en el que Neal encuentra un palo con el que su padre medía su estatura cuando era pequeño y con un simple movimiento hace aparecer una puerta mágica tras la cual su padre guardaba pociones y hechizos. Entiendo que ésta es una serie que puede permitirse ciertas licencias al tratarse de una historia fantástica, pero a veces me chirría la facilidad con la que solucionan las cosas, como en éste caso. Veremos cómo logra Neal salir del Bosque Encantado y llegar a Neverland para salvar a Emma y a su hijo.


No podía acabar sin detenerme un momento a hablar de Mr. Gold (o Rumple, para los amigos del Bosque Encantado) que ha decidido ir por libre y no esperar a que la señorita Swan recupere la fe. Al parecer tiene asuntos pendientes con Pan, y ahora que le ha dejado claro a uno de sus esbirros que ha venido para recuperar a Henry, puede decirse que la guerra ha comenzado oficialmente.


El regreso de Once Upon a Time es siempre una buena noticia. La serie sabe generar tensión y emoción, y garantiza giros de guión inesperados. Una de las cosas que más me gusta es ir redescubriendo los personajes de los cuentos de mi infancia, y verlos interactuar entre ellos. En éste capítulo hemos conocido a Robin Hood, que se une al team del Bosque Perdido, y que se nos ha presentado como un ladrón muy educado y con un acento muy british. Veremos qué puede aportar a la trama, y sobretodo qué pasado tiene en común con el padre de Neal, nuestro querido Rumplestinskin.

Las fichas ya están colocadas en el tablero, ahora tenemos por delante una temporada llena de magia y aventuras en uno de los lugares más inquietantes del mundo fantástico en el que habitan nuestros protagonistas: Neverland. ¡Nos vemos allí la semana que viene!

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