Y es que el trabajo de Phil siempre nos aporta grandes momentos. El agente inmobiliario se ve inmerso en esta ocasión en una relación a tres bandas con tres clientas recién divorciadas y ávidas de atención. Phil no da a basto intentando atenderlas a todas, llenándolas de halagos para subirles la autoestima y haciéndoles la pelota para que acaben comprando una casa. ¿Y qué papel tiene Claire en este asunto? Mientras Phil está ocupado con sus tres divorciadas, los hijos Dunphy celebran una partida de póker en el sótano de su casa, y por eso cuando Claire regresa a casa y se encuentra a su prole haciendo cosas extrañas y sospechosas y todas las tareas encomendadas a Phil por hacer, entra en cólera y no desaprovecha la ocasión para dejarle claro a su marido que se va a pillar los dedos con todo este asunto. "Phil, estás haciendo malabarismos, y tu no eres bueno con los malabares".
Y, como es de esperar, las predicciones de Claire se cumple. Al final del capítulo vemos como Phil se encuentra en un auténtico aprieto, cuando coincide con sus tres clientas y Claire en el supermercado y tiene que excusarse con cada una de ellas por haberles ocultado que estaba trabajando para todas a la vez. Buenísimo el momento en el que una Claire triunfal hace que Phil admita frente a la cámara que ella tenía razón. ¡Este matrimonio es genial!
La otra gran protagonista del capítulo ha sido Gloria y su maldición familiar (la "marca del diablo", como ella misma explica). Y es que la colombiana está convencida de que su pequeño Joe está tocado por un espíritu malvado que ha ido pasando de generación en generación por todos los hombres de la familia (excepto Manny, evidentemente) y hace que un cura vaya a la mansión de los Pritchett para comprobarlo. Lo cierto es que el pequeño Joe tiene puntos un tanto extraños, y me parece todo un acierto que jueguen con nosotros dejando entrever que no todo son paranoias de Gloria.
Evidentemente, Jay cree que todo eso son tonterías, y además está demasiado ocupado intentando convencer a Manny de que vayan al cine a ver "El Justiciero de la Ciudad" en lugar de "Sonrisas y Lágrimas", que resulta ser una de las películas favoritas del chaval gracias a su protagonista. Julie Andrews, en su interpretación de Mary Poppins, sirvió de consuelo a Manny durante su infancia, y eso alguien tan sensible como él lo tiene gravado a fuego. El momento locura del hijo de Gloria cuando un espectador se mete con Poppins en la sala de cine es impagable. ¿Alguien podía imaginar a Manny poniéndose tan violento? Yo, desde luego, no, pero estoy deseando volver a verle en un arranque de esos pronto.
En cuanto a Mitch y Cam, los novios del momento, están plenamente metidos en la organización de su boda. En un principio vemos como Mitchell delega en Cameron para evitar siendo una de esas parejas que acaban tirándose de los pelos, y es ahí dónde descubrimos la faceta más obsesiva del pelirrojo. Divertidísimo verle limpiando compulsivamente todo lo que hay en su oficina, hasta acabar metido en los conductos de ventilación, para acabar dándose cuenta de que su afán por tenerlo todo controlado le está volviendo loco.
Por su parte, a Cameron no le va mucho mejor. A parte de organizar la boda, se encuentra con un nuevo problema: Larry, el gatito de Lily, ha desaparecido, y tiene que explicarle a su hija que posiblemente haya muerto. En plena explicación, Larry vuelve a casa, y entonces Cam da un giro a la historia y acaba por decirle a la niña que la que ha muerto es la esposa de Larry y que deberían hacerle un entierro. Sin duda el momento surrealista del capítulo tiene lugar en la casa de Mitch y Cam totalmente decorada para realizar la ceremonia, llena de personas con sus mascotas para darle el último adiós a la gatita imaginaria. Por no hablar de la aparición estelar de Dylan, el exnovio de Hailey, que tiene que cavar el agujero donde se va a colocar la tumba de la fallecida y acaba por agujerear una cañería provocando un auténtico caos, con animales corriendo por todos lados y los gritos histéricos de los asistentes al funeral. Evidentemente, Cameron se da cuenta de que la organización de la boda le queda un poco grande, y finalmente decide compartir responsabilidades con su futuro marido.
Un capítulo redondo, lleno de tramas divertidisímas y bien desarrolladas, que sirven para confirmar que Modern Family sigue en plena forma y que aún tiene que darnos grandes momentos. ¡Estoy esperando con ganas el próximo capítulo!







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