Detalles. En una serie, quizás sea de lo más importante. Ahí están series como Breaking Bad para demostrar que cuando una serie cuida los detalles hasta el milímetro todo funciona y encaja a la perfección, y el espectador tiene la sensación de que todo fluye como debería y de que todo tiene sentido. Lamentablemente, desde hace algún tiempo, Grey's Anatomy no los cuida en absoluto, y eso se nota. Demasiado.
Antes de entrar en la review del capítulo propiamente dicha, me gustaría hablar un poco de por qué una serie que en su momento llegó a ser brillante se ha descuidado tanto a sí misma como para caer en ciertos errores para mí demasiado graves. Quizás tantas desgracias seguidas nos han insensibilizado y han conseguido que ya no nos afecte tanto cuando nuestros protagonistas se encuentran en peligro (tenemos esa sensación de que van a seguirles pasando cosas malas una y otra vez), o tal vez las relaciones entre ellos han dado demasiadas vueltas, pero lo cierto es que algo falla en Grey's Anatomy y a mi me gustaría destacar algunos de sus fallos actuales más relevantes:
Como ya he dicho antes, el descuido total de los detalles que dan continuidad a las tramas es quizás uno de los más destacables. Que Arizona se pasee por el hospital con vestido corto y tacones teniendo una pierna ortopédica y sin que ni siquiera se le note al andar es completamente absurdo y un error terrible por parte de los encargados de la serie. No pueden meter a una de las protagonistas en un trauma semejante, y dejarlo olvidado una temporada después. Por cosas como ésta, cada vez siento menos interés por Grey's Anatomy.
Por otro lado, los personajes parecen estar perdiendo el rumbo. La última escena del capítulo, en la que Webber le recrimina a Meredith que no le dejara morir, deja totalmente carente de sentido el final del capítulo anterior, donde parecía completamente satisfecho con la decisión tomada respecto a su hasta ahora protegida. Como espectadora, no fui capaz de encontrar explicación alguna a tan radical cambio de actitud, y no puedo evitar tener la sensación de que a los guionistas de la serie se les están acabando las ideas.
Empeñados en hacer de los nuevos internos un reflejo de lo que fueron los originales, consiguen que al comparar a unos y otros no logremos empatizar con la nueva generación. Por el momento, la única con una trama mínimamente interesante es Jo, sin duda gracias a su relación con Karev, y Ross, que parecía que iba tener que lidiar con la culpa de lo que le pasó a Heather y podía desarrollar su personalidad en ese sentido, ha quedado totalmente desdibujado en éste capítulo, mostrándose como un personaje gris y serio en contraste con la alegría y simpatia que desbordaba en la temporada anterior. Si lo que querían era colocar a un chico con tan optimista personalidad en una encrucijada y llevarlo al lado oscuro después de la muerte de su compañera, la manera no es ésta, sin duda.
Y ya que mencioné a Karev, este personaje supone otra decepción para mí. Después de la clara evolución que se pudo apreciar en él en temporadas anteriores, vemos ahora a un chico poco maduro, con miedos poco propios de alguien que ya ha pasado por varias relaciones complicadas y que incluso ha estado casado. Ha compartido su vida con una mujer enferma de cáncer con y otra con un grave desequilibrio psicológico, y en ese sentido quizás sería más lógico que afrontara las nuevas relaciones de una manera más adulta. Por otro lado, espero que no dejen de lado su trama de doctor, pues ya se había destacado como un excelente cirujano infantil y ahora casi no tiene tramas que lo acerquen si quiera al quirófano.
Podemos decir que a la única que le dan minutos en los que se aprecian sus habilidades como médico es a Cristina Yang, los demás básicamente tienen tramas relacionadas con sus vidas personales. Me gustaría ver pronto a Meredith operando (y que se vea así su increíblel evolución como doctora y pueda hacer justicia a su apellido) y a Karev luchando por bebés junto a Arizona, y dejar un poco más de lado el terreno amoroso.
Otro personaje que para mi ha quedado totalmente desdibujado es la doctora Bailey, que sigue comportándose como una persona insegura e incluso infantil. Nada queda ya de aquella doctora que le ponía las pilas a los otros médicos, que era ante todo apasionada en su trabajo y no vacilaba. Alguien a quién respetar y admirar. Ahora no sé muy bien dónde quieren llevar al personaje, pero no me gusta el rumbo que están tomando sus tramas desde la temporada pasada.
En definitiva, siento que esta décima temporada está dejando demasiado en evidencia los defectos de la serie, y que es urgente que se haga algo al respecto,y más teniendo en cuenta que uno de los grandes pilares de Grey, la doctora Yang, no estará la siguiente temporada.
En cuanto al capítulo de ésta semana, las tramas han avanzado poquito respecto al de la primera semana. Meredith y Derek ya están en casa con el pequeño Bailey, y hemos sido testigos de lo difícil que les resulta adaptarse a la nueva rutina. La falta de sueño y el cansancio hacen mella, y la verdad es que nos han dejado momentos muy graciosos, como cuando Derek se lamenta pensando en cuando Callie se vuelva a su casa y se queden solos con sus hijos o cuando Meredith se queda dormida en el suelo del baño antes de entrar en la ducha.
Y es que Callie sigue sin querer hablar con Arizona acerca de lo sucedido la noche de la tormenta, a pesar de los intentos de la rubia para atraer su atención. Arizona recupera el corte de pelo que llevaba cuando Callie y ella se conocieron, y se viste con vestido provocativos para reconquistarla. Además, ha concertado una cita con un asesor matrimonial. Pero Callie no está por la labor, y al final del capítulo, en una escena de lo más emotiva, le dice a Arizona para arreglar su relación primero tiene que tratar de curar sus propias heridas. La doctora Torres da en el clavo cuando dice que su relación estaba rota ya mucho antes de la infidelidad de Arizona, y que eso fue solo una señal de que entre ellas las cosas no iban por buen camino. Veremos si Arizona le hace caso y acude a terapia, y si mientras tanto ninguna de las dos conoce a otra persona y pone aún más en peligro una posible reconciliación.
Otra pareja con problemas es la formada por Owen y Cristina, que siguen luchando contra la tentación de estar juntos. Si el capítulo pasado vimos a Cristina derrumbarse y admitirle a Owen que la ruptura estaba siendo muy dolorosa para ella, ésta vez le ha tocado a Owen mostrarse más insistente y forzar acercamientos con la doctora Yang. Tengo que reconocer que se me puso un nudo en la garganta mientras escuchaba a Cristina decirle a Owen que ha llegado el momento de conocer a otras personas. Yo sigo creyendo que ésta pareja está destinada a estar junta, pero la marcha de Sandra Oh me hace tener serias dudas sobre su futuro.
Pero además de sus trama amorosa, Owen ha tenido sus sub-trama personal en éste capítulo. Él ha ha sido el encargado de hacer ver a Jackson que el hospital necesita ser dirigido y que los doctores tienen que implicarse también en la parte administrativa o delegar, porque el hospital está en una grave situación financiera después de la tormenta y es urgente conseguir dinero de alguna manera. Me gusta mucho la idea de Jackson de hacer una gala para recaudar fondos, tengo muchas ganas de ver como se desarrolla el evento, y más después de haber visto el tráiler del próximo capítulo:
Por cierto, brillantes los minutos que han compartido Álex y Cristina a lo largo del capítulo, su relación es de lo mejorcito de la serie en éste momento.
No nos olvidamos de April y Jackson, la no-pareja del momento, que siguen dando muestras de la química que hay entre ellos cada vez que se cruzan por los pasillos del hospital. Está claro que Shonda va a hacer que se quieran en secreto durante toda la temporada, y que cada vez que uno de un paso hacia adelante el otro se vaya directamente para atrás, pero no creo que sea positivo alargar mucho más una trama que ya vivimos con Meredith y Derek durante varias temporadas. Veremos cómo evoluciona ésta relación. Además, en éste capítulo April conoce la noticia de que por fin ha aprobado sus exámenes y puede seguir ejerciendo en el hospital como una doctora de echo y derecho.
Por su arte, los internos se encuentran en plena época de exámenes, y están estudiando día y noche para aprobarlos. Una vez más, la antigua casa de Meredith se convierte en el escenario de horas y horas de estudio, pero las comparaciones, que además de odiosas son inevitables, dejan de manifiesto una vez más que el nuevo grupo de internos nunca podrá ocupar el lugar de George, Izzie, Álex, Meredith y Cristina. Ésta semana el protagonismo ha recaído sobretodo en Leah, un personaje que me tiene bastante descolocada, pues no tengo muy clara su personalidad. La muchacha ha recibido una comprometida información de una paciente a punto de morir, y ha estado debatiéndose todo el capítulo respecto a la manera más apropiada de actuar al respecto. Una trama que ha involucrado directamente a Callie, ya que lo que la paciente le confiesa a Leah es que ha sido infiel a su marido con su propio hermano y que quiere que si muere se lo comunique. En un principio, la doctora Torres es partidaria de que Leah cumpla la promesa y le de la noticia al esposo, pero finalmente se da cuenta de que a veces saber la verdad no causa más que infelicidad y cuando la paciente muere le ocultan la comprometida información a su marido.
Por otro lado, el doctor Webber sigue recuperándose de la operación, pero se niega a comer y dejarse colocar una sonda gástrica. La doctora Bailey, que evidentemente sigue sintiéndose culpable por lo que le dijo a Richard antes del accidente, le apoya, mientras que Meredith intenta que Ross convenza a Webber de que lo mejor es que se deje intubar. Finalmente, Meredith tiene que personarse en el hospital para solucionar el problema, y cuando Ross le coloca la sonda a Richard para evitar que sea Meredith la que tenga que hacerlo, el ex-chief muestra su total desaprobación y su arrepentimiento por haber dejado en manos de la doctora Grey la decisión de reanimarle cuando estaba a punto de morir. Demasiado duras las palabras del doctor Webber y bastante fuera de lugar, teniendo en cuenta que podría haber dejado por escrito sus deseos en lugar de dejarlo en manos de Meredith.
En definitiva, un capítulo efectivo en lineas generales, con un buen equilibrio entre el drama y la comedia, pero que necesita coger el ritmo y solventar ciertos problemas para evitar el declive de una serie que aún tiene mucho que dar.








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