lunes, 9 de diciembre de 2013

Rectify: volver a la vida


Rectify es una serie triste. Melancólica. Nostálgica. Una serie que nos habla de segundas oportunidades, de reencuentros, de volver a empezar. De volver a la vida después de 20 años encerrado en una celda esperando  la muerte. De intentar reintegrarse en una familia a la que ya no perteneces. Que no te conoce. Que incluso te tiene miedo. 




Una serie llena de silencios que ensordecen, de miradas que lo dicen todo, de pausas interminables. El tiempo se para mientras los ojos de Daniel Holden se buscan entre el montón de recuerdos que quedaron atrapados en el tiempo cuando le encerraron. 
Todos y cada uno de los personajes de Rectify tienen una opinión sobre él. Todos esperan algo de él. Pero él no sabe quién es ni qué hacer en un mundo que ya no reconoce y que le resulta hostil.
Le conocemos a través de cada uno de los flashbacks que nos llevan a la cárcel en la que vivió de del día en el que fue condenado por matar a una joven después de violarla. La cárcel donde conoció el miedo, la humillación y la vergüenza, pero también el valor de la amistad, de la meditación y del autocontrol. 


Es hermoso ver a Daniel emocionarse con dimintuas motas de polvo que danzan iluminadas por un rayo de Sol entrando por la ventana. O observarlo mientras se toma un sandwich tendido sobre el césped cerca de un campo de fútbol. Por momentos, incluso somos capaces de sentir lo que él siente, y es que el trabajo de Aden Young es realmente destacable. Consigue que nos creamos al personaje y empaticemos con él rápidamente. 
Para algunos, Rectify será una serie demasiado lenta. Pero si te gustan las historias bien construidas, con protagonistas realistas y tramas emotivas e intimistas, si duda esta es tu serie.

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