Lo primero que pensé cuando empecé a ver Peaky Blinders es que estaba a punto de asistir a un espectáculo visual digno de la BBC. Y es que, a nivel fotográfico, la serie de Steven Knight no puede ser mejor. Desde los colores, hasta el movimiento de la cámara, pasando por los planos, es una gozada ver todas y cada una de las escenas de la serie. Más allá de esta primera impresión, Peaky Blinders está muy bien ambientada, situándonos en el Birmingham de los años 20, justo un año después del final de la Gran Guerra.
Y es precisamente la Primera Guerra Mundial el fantasma que está presente en todos y cada uno de los miembros de la ciudad, siendo responsable directa de muchas de sus decisiones. Y es que nadie que haya visto el horror tan de cerca vuelve a ser el mismo, si es que sobrevive.
El protagonista de la serie se llama Tommy Shelby (interpretado brillantemente por Cillian Murphy), un joven ambicioso y carismático que controla una organización mafiosa formada por su familia: los Peaky Blinders. Ellos controlan las apuestas ilegales de las carreras de caballos, extorsionan para conseguir todo lo que quieren y son los dueños de la ciudad. El IRA y las huelgas revolucionarias, lideradas por comunistas, acaban de crear el contexto en el que se desarrolla la historia.
Una historia bien estructurada, que se desarrolla perfectamente a lo largo de los seis episodios que dura la primera temporada, y que utiliza muy bien los distintos elementos de los que dispone: amor, acción, traición, trauma y el humor se entremezclan a la perfección, haciendo que el interés nunca decaiga.
La trama es sorprendente en muchos aspectos, y los giros de guión están bien conseguidos. Si hay algo que destacar es que rápidamente nos metemos en el ambiente de aquellos convulsos años, y logramos comprender los porqués de la estructura social del momento.
No podemos dejar de hablar de los actores, y es que realmente son sobresalientes. Ya hemos mencionado a Cillian Murphy interpretando a Thomas, sin duda una gran actuación llena de matices y que cautiva desde la primera escena de la serie. También destacable el papel de Paul Anderson, brillante en su papel de Arthur, el hermano mayor del clan, y de Sam Neil, que consigue ponernos los pelos de punta interpretando al inspector Campbell, que investiga el robo de armas con el que arranca la trama. También cabe hacer mención al papel de Helen McCrory, interpretando a Pol, la tía de los hermanos Shelby, y encargada de llevar el negocio cuando los hombres estaban en el frente y el de Annabelle Wallis como Grace, una camarera que tiene un papel imprescindible en la trama.
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| Annabelle Wallis es Grace. |
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| Sam Neil es el Inspector Campbell. |
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| Helen McCrory es la tía Pol. |
En definitiva, una serie recomendable para los amantes de las series bien ambientadas, la acción y las intrigas, y, sobretodo, para los que disfrutáis con un buen trabajo de fotografía.






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