jueves, 22 de mayo de 2014
Despedidas que duelen en la décima temporada de Grey's Anatomy
La décima temporada de Grey's Anatomy ha tenido una protagonista absoluta: La doctora Cristina Yang. La marcha de Sandra Oh de la serie marcó la temporada entera, dedicada prácticamente en toda su segunda parte a darle la despedida que un personaje como el suyo merecía.
Grey ya ha tenido que enfrentarse con anterioridad a la marcha de personajes importantes, como fue el caso de Izzie Stevens o O'Malley. Sin embargo, la marcha de Cristina ha sido mucho más dolorosa si cabe. Su personaje era uno de los más queridos de la audiencia, muy por encima de su protagonista, Meredith, que sigue siendo un tanto descafeinada, especialmente en estas últimas temporadas de felicidad matrimonial y maternidad. Seamos sinceros, a la doctora Grey le sienta mejor ser una twisted sister que una mujer con una vida estable. Pero volvamos a Cristina.
Durante los últimos capítulos de la décima (¡décima!) temporada hemos ido descubriendo sus motivos para abandonar el hospital que la vio crecer como cirujana. La imposibilidad de ganar alguna vez en la vida el ansiado Harper Avery y la impresionante oferta de trabajo que Burke le ofreció en un esperadísimo reencuentro que no defraudó, hicieron que Cristina tomara una decisión totalmente acorde con su carácter. Se puso a ella primero, a su amor por la profesión, renunciando a estar cerca de Meredith, su persona, y del amor de su vida Owen, sabiendo que esa era la única manera de encontrar la felicidad. Todos lo entendimos. Todos conocíamos a la doctora Yang y sabíamos que era la mejor decisión.
La finale fue una hermosa despedida para un personaje inolvidable, fueron 43 minutos de nudo en la garganta y ojos llenos de lágrimas. Shonda Rimes nos regaló la mejor escena posible en la despedida de Mer y Cristina, con uno de esos locos bailes desestresantes que las dos amigas tantas veces han compartido a lo largo de la serie. Un momento agridulce, que nos permitió sentir en primera persona la hermosa relación de amistad de estas dos cirujanas. Una amistad alejada de sentimentalismos, auténtica, intensa e irrompible.
La despedida de Cristina hizo que el resto de acontecimientos del final de temporada palidecieran a su lado, aunque hubo momentazos dignos de mención, y que sientan las bases de la que será, probablemente, la temporada más delicada de la serie. La decisión de Meredith de no acompañar a Dereck a Washington, la aparición de una nueva hija de Webber (y hermana de la doctora Grey) y la cesión de las acciones del Hospital de Cristina a Álex serán algunas de las tramas más interesantes de la próxima temporada. También Callie y Arizona tendrán su propia trama, después de parecer decididas a contratar un vientre de alquiler para ser madres otra vez. Aunque a priori esta trama no me interesa demasiado, tengo ganas de ver como esta pareja afronta la nueva situación. No ha sido una temporada fácil para ellas, después de la infidelidad de Arizona, aunque por lo que parece esto ya ha quedado atrás para ellas. Jackson y April, por su parte, también serán padres la próxima temporada (¡vaya baby boom!), pero a parte de eso veremos qué tramas tiene Shonda preparadas para ellos.
Uno de los puntos negativos de la temporada ha sido, para mí, la doctora Bailey. Un personaje que siempre ha sido muy querido por la audiencia, y que ahora parece totalmente desdibujada y perdida. Poco queda ya de la nazi de las primeras temporadas, y los últimos acontecimientos han sido muy poco coherentes con el personaje: Miranda, que reprendió duramente a sus internos con todo el asunto de Denny, y que puso el grito en el cielo cuando Meredith metió mano en los papeles del estudio de Dereck para ayudar a la mujer de Webber, no duda en saltarse todas las normas y administrar un tratamiento a un niño enfermo sin el consentimiento de sus padres. Algo ilógico en un personaje como el suyo, que ahora va de rabieta en rabieta y que se está viendo eclipsada por casi todos sus ex-alumnos. Hoy por hoy, tengo serias dudas respecto al personaje, veremos qué le depara la onceava temporada.
En definitiva, la décima ha sido una temporada bastante equilibrada, que en ocasiones ha recuperado la esencia de la serie, y que nos ha ofrecido la mejor despedida posible para uno de los mejores personajes de la televisión. Veremos como afecta la marcha de Cristina a la serie, pues sin duda era uno de los principales pilares y se notará mucho su ausencia. Será interesante ver cómo se desenvuelve Meredith sin su persona, y entiendo que la siguiente temporada estará mucho más centrada en la protagonista de la serie, que necesita urgentemente tramas interesantes.
¡En septiembre saldremos de dudas!
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