jueves, 22 de mayo de 2014

Los cuentos se despiden hasta la próxima temporada


Ya hace una semana que Once Upon a Time se despidió de todos nosotros, y es un buen momento para hacer balance. 

Ha sido, sin duda, una temporada irregular: la primera parte fue más bien soporífera, mientras que la segunda ha tenido emoción, misterio y magia a raudales. Peter Pan no resultó ser el malo carismático que parecía en su aparición al final de la segunda temporada, y su trama resultó realmente sosa. Probablemente tenga que ver que Henry tuviera más peso que de costumbre y que la mayor parte del tiempo su familia  estuviera dando palos de ciego por Neverland en su busca.


Sin embargo, después del parón Navideño (que nos permite ver las temporadas de las series partidas en dos tramos) la llegada de Zelena, la malvada bruja de Oz, revolucionó la serie y le volvió a dar el empuje perdido.

Rebecca Meder hizo un gran trabajo interpretando a la envidiosa hermana de Regina, ofreciéndonos una digna rival para nuestra querida Evil Queen, protagonista indiscutible de una serie en la que los “buenos” no caen demasiado bien a la audiencia.


Ha sido precisamente Regina quién ha protagonizado, una vez más, las tramas más interesantes de la serie, mostrándonos una evolución del personaje bien construida y que nos permite adorarla aún más. El descubrimiento de que su madre Cora tuvo otra hija antes que ella, y que también fue la culpable de su desdicha, hizo que Regina se creciera y explotara aún más su condición de persona maltratada por la vida. Y es que parece que, por más que intente redimirse y pasarse al lado de los “buenos”, el destino (o mas bien la familia Charming) no quiere que sea feliz. 

A lo largo de la temporada hemos podido ver que la transformación de Regina, que ya había comenzado la temporada anterior, se completaba admitiendo su amor por Robin Hood y utilizando, por primera vez, magia blanca para derrotar a Zelena y liberar a Storybrooke de su maldición. Una evolución coherente con el personaje, que, sin dejar atrás su ácido carácter y evitando caer en sentimentalismos, parecía dispuesta da formar parte del mundo que con tanto empeño había querido destruir.

Sin embargo, al final de la temporada vemos como todo ese esfuerzo se esfuma cuando Emma, por error, destruye la felicidad de Regina de un plumazo.

Y es que los Charmings, como me gusta llamarlos, no son malos pero cometen muchos errores y tienen tendencia a complicar la vida a los demás. Tengo que admitir que en la segunda parte de la temporada la familia de Emma (y ella misma) me han parecido más interesantes y con más sangre en las venas que anteriormente. Especialmente me ha gustado el acercamiento entre Snow y Regina, que tenían demasiadas cuentas pendientes y que parece que al fin han encontrado motivos para entenderse.

Emma también ha vivido su particular evolución, especialmente después de ese viaje al pasado que tuvo lugar en la finale y que, sin duda, fue uno de los mejores capítulos de la serie, al más puro estilo Regreso al Futuro. La rubia por fin ha aceptado su amor por Hook y ha tenido oportunidad de vivir en primera persona la historia de amor de sus padres, lo que le ha permitido sentirse parte del cuento de una vez por todas.

Otro de los pilares de la serie, Rumple, también ha tenido su dosis de protagonismo, manteniéndose fiel a su condición de Oscuro, incapaz de redimirse a pesar del profundo amor que siente por Belle. Le hemos visto primero en manos de Zelena, quién ejercía poder total sobre él gracias a la daga, y después mintiéndole a su prometida matando a la envidiosa bruja y provocando así la apertura del portal que trae a Storybrooke una nueva amenaza.

Once Upon a Time se ha despedido dejándonos con ganas de más, con la aparición de Elsa, venida directamente de Frozen, y con Regina destrozada después de que Emma desoyera los consejos de Hook y cambiara el pasado salvándole la vida a Marian, la mujer de Robin. La mirada de la Evil Queen no presagia nada bueno para la hija de Charming y Snow, aunque espero que Regina no viva un retroceso completo y vuelva a ser la que era, porque tiraría por tierra una evolución que se ha ido cociendo a fuego lento a lo largo de tres temporadas y que ha significado mucho tanto para el personaje como para la historia.

Así las cosas, los guionistas de OUAT han sabido levantar la serie una vez más y se han ganado nuestra fidelidad para la cuarta temporada.

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