Hank Moody se ha ido. Mientras sonaban los primeros acordes de la emocionante Rocket Man, me hacía del todo consciente de que, ahora sí, tocaba dcir adiós. Un final que tengo que admitir que me dejó un tanto fría, pero que a medida que pasaban las horas me iba gustando más. Porque hay que reconocer que la última temporada de Californication no ha estado a la alutura y que ha empañado un poco la despedida de una de las mejores comedias de los últimos tiempos.
Antes de ver el capítulo, vi un titular de la revista Rolling Stone que me asustó. Por un momento, creí haberme comido un spoiler de los buenos. En ella, David Duchovny aseguraba que siempre había querido que Hank acabase la serie muerto, siendo este el mejor final para el personaje teniendo en cuenta su trayectoria.
Si bien es cierto que Hank ha salido muy airoso de todos los excesos que ha cometido en su vida (tanto a nivel físico como emocional), me abría sorprendido bastante que los guionistas de la serie hubiesen optado por terminar con su vida en la season finale. Creo que ha quedado muy claro que todo acto tiene sus consecuencias, y que ninguno de los personajes de Californication han sido ajenas a ellas. Hank ha pagado por sus errores de muchas maneras, y lo ha hecho en varias ocasiones, por lo que no creo que fuera necesario acabar con mal sabor de boca una serie que, al fin y al cabo, siempre ha tenido como principal estandarte el humor.
Un humor salvaje, bizarro, en ocasiones casi incomprensible, que nos ha permitido aceptar todos y cada uno de los deslices de Hank a pesar de ser conscientes de que muchos de ellos eran imperdonables. En ocasiones resultaba irritante verle tropezar una y otra vez con la misma piedra, aún teniendo tan claro quál era el objetivo, la meta. Karen siempre estuvo ahí, como un faro que iluminaba su camino, pero al que le resultaba imposible llegar.
Me alegro mucho de que haya esperanza para ambos. De que esos dedos entrelazados mientras el avión que les lleva a la boda de su hija despega nos digan que su historia puede tener un final feliz. El descapotable de Hank "abandonado" en las inmediaciones del aeropuerto nos hablan de su disposición de dejar atrás el pasado para luchar (esta vez de verdad) por una vida al lado de la mujer que ama.
Porque aunque Hank adora a todas las mujeres, las venera e idolatra, y le resulta prácticamente imposible resistirse a ellas, al final sólo hay una por la que de verdad siente amor. Es evidente que Karen está muy cansada de esperarle, de perdonarle, de comprenderle, pero también es cierto que, por encima de todo, lo quiere con todas sus fuerzas.
Me gusta pensar que lo conseguirán, que finalmente encontrarán la manera de estar juntos y ser felices.
"Grace" cerraba mostrándonos el futuro inmediado de nuestros protagonistas, aunque tengo que admitir que la suerte de Levon y su madre me resultaba bastante indiferente. Su trama me ha parecido bastante innecesaria, aunque no se puede negar que el hijo de Hank nos ha dado momentos muy divertidos esta temporada. Finalmente, Julia parece encontrar el amor en el ex-jefe de Hank y Levon empieza a relacionarse con las mujeres de una manera más sana y sin dinero por medio.
Los Runkle también han tenido su final feliz, para desgracia de Stu, que deberá conformarse con la compañía de la réplica de plástico de su anhelada Marcy. Parece ser que la pareja se muda al viejo apartamento de Hank en un intento de volver a empezar que llevaban tiempo necesitando. Tampoco su final es una promesa de felicidad, la pareja aún tiene muchos problemas con los que lidiar, pero, al igual quae pasa con Karen y Hank, por lo menos han sido completamente honestos respecto a sus sentimientos y parecen dispuestos a intentarlo.
Me gusta que la serie haya terminado así, con dudas en el aire, sin certezas, pues así es la vida en realidad. No podemos dar nada por sentado, y sin embargo sabemos que vale la pena luchar por aquello que queremos y nos hace felices.
He disfrutado de lo lindo durante estas siente temporadas. En ocasiones me ha costado mucho comprender a Hank, pero siempre he estado de su parte. Se ha acabado una de las comedias más salvajes de estos últimos años, y lo cierto es que voy a echar de menos a Hank y sus "motherfucker", a Charlie y sus raras inclinaciones sexuales, a Becca y su extraordianria madurez y a todos esos personajes únicos que nos han ofrecido tan buenos momentos. Me alegro de haber compartido este tiempo con todos ellos.
Pero, por ahora, toca una despedida. ¡Hasta siempre, Hank! Te deseo toda la felicidad del mundo :)


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