¿Debería haber acabado Homeland tras su segunda temporada? Me lo estoy preguntando desde que visioné el segundo capítulo de la tercera, este "Uh...Oh...Ah..." que me ha dejado bastante fría y ha sembrado muchas dudas respecto al futuro de la serie. ¿Lo hablamos?
Homeland es una serie que se caracteriza por giros de guión inesperados, un ritmo trepidante, verdades a medias, personajes complicados y un brillante trabajo de guión. Y aunque a priori puede parecer que todos estos factores siguen definiendo la serie a día de hoy, lo cierto es que este inicio de temporada ha sido bastante más flojo que en las dos anteriores, que a estas alturas ya habían ofrecido grandes dosis de acción y adrenalina. Y no, no estoy hablando necesariamente de tiroteos y explosiones, si no de tensión y ritmo, de intensidad.
En este capítulo me han sobrado varias cosas. Por un lado, Dana y sus problemas. En la primera temporada, e incluso en la segunda, la familia de Brody tenía mucho que decir en la trama. Eran necesarios para entender lo que significa para un soldado secuestrado durante varios años la vuelta a casa, y la readaptación a la vida familiar. Gracias a ellos vivimos el miedo, la angústia y la incertidumbre de comprender que el hombre que desapareció en Irak no volverá jamás. En la segunda temporada asistimos a la vida política del ex-marine, y como eso afectaba a la familia, y también como vivieron el hecho de que Nicolas fuera acusado de terrorista y colaborador con Al Qaeda.
En esta temporada, con Brody desaparecido, su familia no pinta demasiado. Especialmente si la acción se centra en mostrarnos la vida amorosa de Dana, una adolescente bastante repelente, y que no acaba de encajar en la trama. Si bien es cierto que esa escena final de la joven imitando a su padre cuando rezaba el Corán en el garaje hace que se abran las puertas a algo interesante, lo cierto es que me ha sobrado mucho toda la historia con Leo y su noche de sexo en el centro de salud. Lo más positivo de la trama de Dana y Jessica ha sido sin duda la conversación que ambos han mantenido en el baño, y que me ha parecido que cerraba el capítulo de resentimientos entre ellas de una vez por todas, lo cual se agradece.
La otra cosa que me ha sobrado en el capítulo es Carrie. Y es que yo siempre he sido muy fan de Claire Dance y su interpretación, pero precisamente porque era muy efectivo ver los estallidos de locura de la agente. Ahora se nos presenta a Carrie completamente fuera de sí des del minuto uno, y eso hace que sea incluso cansina y pasada de vueltas. Sobreactuada. Y eso es algo que no se pueden permitir, ya que Carrie es uno de los puntales de la serie y si se vuelve insoportable será difícil seguir manteniendo el interés. Por el momento, tenemos a una Carrie fuera de si tras ser detenida y llevada al hospital, donde le han aplicado medicación en contra de su voluntad. Extremadamente triste el encuentro con Saul al final del capítulo, cuando apenas podía articular palabra por culpa de las drogas. Carrie ha tocado fondo, y ahora solo queda esperar, por el bien de la serie, que el personaje evolucione y no se encasille en su transtorno mental.
Estoy convencida de que cuando Brody reaparezca Homeland va a recuperar ese "algo" que le falta hasta ahora, pero no puedo evitar tener esa sensación de que no tiene mucho sentido lo que están haciendo con la trama.
La ambigüedad de Saul resulta un tanto desconcertante, pero puede entenderse después del varapalo recibido con el atentado. El personaje está totalmente decidido a recuperar el prestigio perdido y además sigue ofreciéndonos esos momentos de contradicción que siguen haciéndonos dudar de sus buenas intenciones. La operación que dirige para detener a los culpables del atentado es de lo más interesante de la trama, y más ahora que parece que la banca estuvo involucrada mediante financiación. Para descubrirlo ha contado con un nuevo fichaje, la analista Farah, que ya ha demostrado ser muy buena en su trabajo, y que parece que fa a formar un buen equipo con Saul.
Evidentemente, los banqueros no están dispuestos a colaborar, y ahí es donde entra Quinn, un personaje que cada vez me gusta más. De momento ya le ha dejado claro a Saul que no le gusta la estrategia que están siguiendo con Carrie, y que no se siente a gusto con ésta manera de trabajar. Está decidido a abandonar cuando el tema de la célula islámica culpable del atentado quede resuelto, pero antes tiene cosas que hacer. Muy bueno el momento en el que amenaza al banquero, la actuación de Rupert Friend es excelente.
A pesar de no poder evitar sentirme algo desilusionada (el final de la temporada pasada me pareció buenísimo), aún conservo esperanzas respecto a Homeland. Espero que pronto recupere el ritmo, y que estos dos primeros capítulos hayan servido para coger carrerilla ante lo que viene. De momento, os dejo con el tráiler del próximo capítulo, que cuenta con una aparición muy esperada. ¡Hasta la semana que viene!





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